La apnea del sueño es un trastorno en el que la respiración se detiene y vuelve a comenzar repetidamente mientras una persona duerme. Su frecuencia aumenta con la edad, aunque muchas personas no son conscientes de que la padecen. AARP recoge que un informe publicado en 2025 en la revista Sleep estimó que alrededor de uno de cada tres adultos mayores de 70 años tenía apnea del sueño en 2020.
Los ronquidos son una de las señales más conocidas, pero no son la única. Existen otros síntomas que pueden hacer sospechar de este trastorno.
Siete señales que pueden pasar desapercibidas
- La primera es la presión arterial alta. Hasta la mitad de las personas con hipertensión también tienen apnea del sueño, según el American College of Cardiology. Durante las pausas respiratorias, el sistema nervioso simpático se activa y la presión arterial puede aumentar. La hipertensión resistente, que no se controla pese a tomar al menos dos medicamentos, puede ser una señal de alerta.
- Los dolores de cabeza al despertar son otra posible señal. Aproximadamente el 30 % de las personas con apnea del sueño los experimentan. Suelen aparecer en ambos lados de la cabeza y desaparecer por sí solos unas horas después de levantarse.
- Los problemas para lograr o mantener una erección también pueden estar relacionados con la apnea del sueño. Meir Kryger, profesor emérito de medicina del sueño en la Facultad de Medicina de Yale, señala que los hombres con este trastorno suelen presentar niveles más bajos de testosterona.
- Las noches inquietas constituyen otra señal. Los despertares frecuentes pueden hacer pensar que existe insomnio cuando en realidad la causa puede estar relacionada con la apnea. También puede aumentar la necesidad de levantarse para orinar durante la noche.
- La boca seca al despertar es otro síntoma. Beth Malow, directora de la División del Sueño del Centro Médico de la Universidad de Vanderbilt, señala que puede deberse a que la persona respira por la boca.
- El agotamiento pese a haber dormido toda la noche también puede apuntar a este trastorno. La apnea puede afectar a la calidad del sueño, aunque la persona no sea consciente de los despertares. Quedarse dormido mientras se realizan actividades que requieren atención puede ser una señal de alerta.
- Por último, la dificultad para concentrarse puede aparecer cuando existe cansancio. Algunas personas también tienen problemas para recordar información o para planificar y realizar tareas.
Qué tratamientos existen
Cuando aparecen estas señales, Kryger recomienda consultar con un médico y solicitar una derivación a un especialista del sueño. El tratamiento de referencia es la máquina CPAP, que utiliza presión de aire para mantener abiertas las vías respiratorias durante el sueño.
Existen tres formas principales de apnea: la obstructiva, cuando la garganta se estrecha y bloquea el flujo de aire; la central, cuando el cerebro no se comunica correctamente con los músculos responsables de la respiración; y la apnea central emergente del tratamiento, que puede aparecer cuando una apnea obstructiva se convierte en central durante la terapia.
Además de la CPAP, existen otras opciones como determinados dispositivos orales, la terapia miofuncional y, en algunos casos, el sistema Inspire de estimulación de las vías respiratorias superiores. AARP también recoge opciones farmacéuticas aprobadas, como la tirzepatida (Zepbound), para tratar la apnea del sueño.
















