El eclipse total del próximo 12 de agosto, además de ser un evento turístico e histórico sin precedentes, supone también un cambio en la naturaleza, ya que rompe el curso normal del día. Algunos de sus efectos son las variaciones de temperatura, el viento y los cambios en el comportamiento de los animales. Así lo confirman varios estudios y la experta Amelia Ortiz, astrónoma del Observatorio Astronómico de la Universitat de València, que asegura que el oscurecimiento repentino provoca desconcierto entre la fauna. «Cuando llega la fase de totalidad, los animales creen que es de noche y actúan como tal: los que son diurnos se esconden en sus refugios, dejan de hacer ruido y se preparan para dormir, mientras que los nocturnos empiezan a despertarse y moverse», cuenta.
Un estudio, publicado en Scientific Reports, se centra en observar estos cambios en el comportamiento de las aves. Durante la totalidad, la mayoría disminuye drásticamente sus vocalizaciones o inician rutinas nocturnas, como el regreso de loros y cacatúas a sus nidos, aunque otras especies continúan cantando. Sin embargo, una de las conclusiones más claras de la investigación es que los pájaros solo cambian su canto cuando el Sol se encuentra tapado en más de un 99%, cuando la oscuridad es menor se parece a la luz de un día nublado normal, y eso no basta para hacer que las aves cambien su comportamiento.
Otro estudio publicado en la revista científica Animals observó también el comportamiento de distintos animales durante un eclipse total, esta vez en un zoológico. Registró otras reacciones todavía más curiosas como el caso de las tortugas de Galápagos, que empezaron a aparearse justo antes de que llegara la totalidad.
El retorno a la normalidad
Este efecto, además de curioso, dura lo mismo que la fase de totalidad del eclipse, que en el caso del 12 de agosto en la Comunitat Valenciana será de poco más de un minuto, según la zona en la que te encuentres.»En cuanto vuelve la luz del sol, todo regresa a la normalidad: los animales nocturnos se duermen otra vez y los diurnos retoman su actividad», cuenta Ortiz.
De hecho, uno de los puntos que más llamó la atención de los investigadores del zoológico fue la rapidez con la que los animales volvieron a su comportamiento habitual justo después de la totalidad, salvo algunos casos concretos como un macho de jirafa y una hembra de babuino, que siguieron mostrando signos de nerviosismo durante más tiempo. Aun así, tras la totalidad, algunos animales siguen comportándose de forma distinta: «se ha dado el caso de que, después de un eclipse total de sol, los gallos volvieron a cantar pensando que había llegado el amanecer», comenta la experta.
Limitado en este eclipse
Sin embargo, durante el próximo fenómeno astronómico, al producirse ya avanzada la tarde, el efecto en los animales no será tan notable, ya que «los diurnos posiblemente ya estén preparándose para retirarse y descansar, y los nocturnos estarán empezando a despertarse, al ser ya el atardecer», confirma Amelia Ortiz.
No obstante, asegura que el año que viene, en los lugares donde se pueda ver la totalidad del eclipse de 2027, este cambio se notará mucho más, ya que ocurrirá por la mañana. Aun así, esto no pasará en el territorio de la Comunitat Valenciana, donde el eclipse solo se verá de forma parcial.
Otros cambios climatológicos
Al igual que ocurre con el comportamiento de los animales, otros cambios meteorológicos propios del eclipse tendrán menos impacto debido a la hora a la que se producirá el fenómeno, cercana al atardecer. Un ejemplo es el efecto en la temperatura por la ocultación del Sol tras la Luna, que bloquea los rayos de luz y hace que baje el calor en la Tierra. Sin embargo, Amelia Ortiz asegura que «en el eclipse de este año se notará poco ese cambio de temperatura porque el Sol ya va a estar bajo y la cantidad de radiación solar que nos llega es menor». Según indica, la variación podría rondar los 3 o 4 °C en este caso, aunque aclara que en otras ocasiones puede llegar a los 10 °C. «El año que viene, por ejemplo, se notará mucho más, porque el eclipse ocurrirá por la mañana y el cambio de temperatura será mucho más fácil de percibir», añade.
La experta advierte además de que el enfriamiento no es la única consecuencia del eclipse, ya que, al cambiar la temperatura en la atmósfera, puede levantarse una brisa o, si ya hacía viento, cambiar su dirección. «Esto pasa también porque, al cambiar la temperatura en las distintas capas de la atmósfera, el aire caliente tiende a subir y el aire frío baja porque pesa más; esos cambios hacen que la atmósfera se revuelva y se genere un viento distinto al que había antes», explica.
También habla de ello la NASA, que informa de que «durante eclipses anteriores se han reportado cambios en la dirección del viento y descensos en la temperatura del aire, además de cambios en animales e insectos». A través de la agencia espacial estadounidense, un observador del eclipse solar total de 2017, describe la experiencia: «Justo antes de la totalidad, el viento cambió de dirección y todo se calmó. Las nubes se abrieron, lo que nos permitió tener una buena vista».
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