Todos los trabajadores podrían ver reducido su salario neto en 2027 debido a un cambio en las cotizaciones a la Seguridad Social. El organismo ha confirmado que el próximo año se modificarán las aportaciones que realizan empleados y empresas, una variación que tendrá un impacto directo en la nómina de los trabajadores.
Esta subida responde al calendario previsto en la reforma de las pensiones aprobado por el Gobierno. Con esto se pretende reforzar el Fondo de Reserva y garantizar el pago de las futuras jubilaciones, especialmente ante la retirada de la generación del baby boom.
Todos los trabajadores sufrirán esta transformación / LP/DLP
La medida afectará a todos los trabajadores y autónomos, pero no lo hará con la misma intensidad. Mientras la mayoría de asalariados apenas notarán una ligera reducción en su salario neto, quienes perciben rentas más elevadas soportarán un esfuerzo económico mayor por la combinación de dos recargos distintos.
El MEI subirá hasta el 1% en 2027
Uno de los cambios más importantes será el incremento del Mecanismo de Equidad Intergeneracional (MEI), una cotización adicional que se aplica sobre la base de cotización por contingencias comunes.
A partir de 2027, este recargo pasará del 0,9% al 1%. En el caso de los trabajadores por cuenta ajena, la empresa asumirá el 0,83%, mientras que al empleado le corresponderá el 0,17%, cantidad que se descontará directamente de la nómina. Los autónomos, por su parte, deberán asumir el 1% completo.
Los salarios altos pagarán más
El cambio se notará más en los sueldos que superan la base máxima de cotización. En estos casos seguirá aplicándose la denominada Cuota de Solidaridad, un recargo que grava exclusivamente la parte del salario que excede ese límite y que, además, no genera derecho a una pensión más elevada.
Para 2027, los tipos volverán a subir:
- Hasta un 10% por encima de la base máxima: 1,38%.
- Entre el 10% y el 50% adicional: 1,50%.
- Más del 50% por encima del límite: 1,75%.
A ello se suma el denominado destope progresivo de las bases máximas, que incrementará cada año el importe sobre el que se calculan las cotizaciones ordinarias.
Con este modelo, el Gobierno pretende repartir el esfuerzo entre todos los trabajadores, aunque concentra una mayor carga sobre quienes perciben salarios más elevados, al considerar que cuentan con mayor capacidad económica para contribuir a la sostenibilidad del sistema.












