El futuro de Haissem Hassan concentra estos días buena parte de las miradas en el Oviedo. Es la pieza más codiciada en el escaparate azul, especialmente visible la pasada temporada en Primera División, pero no el único por el que han llegado propuestas en un verano más que movido. Hassan es el futbolista por el que el Oviedo pretende sacar mayor rendimiento económico, pero en su caso no todo el dinero de la venta iría a parar a las arcas azules. Es un caso similar al de Ilyas Chaira.
El mercado del Oviedo está condicionado por derechos de terceros, amortizaciones, comisiones y salarios. Son conceptos menos visibles que el precio de un traspaso, pero decisivos para saber si una venta es realmente buena. El caso de Hassan es el mejor ejemplo. El club pagó al Villarreal alrededor de 1,5 millones de euros en el verano de 2024 y firmó al atacante hasta junio de 2027. En aquella operación, el conjunto castellonense se reservó un 40 % de la plusvalía de una futura venta.
La distinción importa. Si ese porcentaje se aplica a la ganancia obtenida sobre el precio de compra y no al importe completo del nuevo traspaso, una hipotética venta por 8 millones de euros no dejaría todos esos millones en Oviedo. La plusvalía bruta sería de 6,5 millones y al Villarreal le corresponderían 2,6 millones. El Oviedo conservaría 5,4 millones.
Con un traspaso por 6 millones de euros, por ejemplo, una cifra similar a las propuestas que el club rechazó durante la pasada temporada, el ingreso azul se reduciría aproximadamente a 4,2 millones. Si la negociación alcanzase los 10 millones, quedarían unos 6,6 millones. Y si algún interesado llegase a los 12 millones de euros de la cláusula, el Oviedo retendría cerca de 7,8 millones. Son cálculos orientativos: el resultado depende de la redacción exacta del contrato firmado con el Villarreal y de los bonus que se hayan devengado desde la llegada del jugador.
Además, la fotografía ofrece otra lectura. El coste de Hassan se distribuye a lo largo de sus tres temporadas de contrato. Aplicando una amortización sencilla, al Oviedo le quedaría por imputar alrededor de medio millón de euros del fichaje. Una venta por 8 millones de euros podría generar un beneficio contable próximo a 4,9 millones después de atender el porcentaje del Villarreal y antes del resto de gastos. No es lo mismo beneficio que caja, pero ambos conceptos pesan en la capacidad del club para reforzarse.
Hassan se encuentra, además, en el verano que marca su situación contractual. Le queda un año de vinculación. Si el Oviedo no vende ni renueva ahora al futbolista, llegará al mercado de invierno con una fuerza negociadora menor y podrá comprometerse libremente con otro equipo a partir de entonces para el siguiente curso. El escaparate del Mundial ha elevado el interés en un jugador de 24 años que participó en 37 de las 38 jornadas de Liga, aunque cerró la temporada sin goles y con tres asistencias. Su cotización responde tanto a lo que ya ha producido como a lo que los compradores creen que todavía puede producir.
Otros supuestos
El precedente inmediato de Rahim muestra de nuevo la distancia entre la cantidad anunciada y el rendimiento final. El lateral salió rumbo al Bolonia en una operación cifrada en unos 3,5 millones de euros más incentivos. El Recreativo conservaba el 20 % de una futura venta, por lo que tendría derecho a recibir alrededor de 700.000 euros. Antes de otros ajustes, al Oviedo le corresponderían unos 2,8 millones. A cambio, la entidad azul se habría reservado un porcentaje sobre un futuro traspaso del lateral. Una parte del ingreso de hoy se sacrifica para conservar una opción sobre el negocio de mañana.
Ilyas Chaira presenta otra estructura. El Oviedo ejecutó hace un año la compra al Girona por unos 1,5 millones de euros más variables y lo vinculó hasta 2028. Este verano, el Dinamo de Moscú habría planteado una operación de 8 millones de euros, pero esa cantidad indica que solo 4,75 millones irían a parar al club carbayón. El resto (3,25 millones) correspondería al Girona por los derechos económicos pactados: 50 % de la plusvalía. La propuesta tampoco convenció al jugador. Para el Oviedo, vender a Chaira por 8 millones de euros y vender a un futbolista adquirido sin porcentajes por esa misma cantidad serían dos operaciones radicalmente diferentes.
Sería el caso de Alberto Reina. El centrocampista llegó libre desde el Mirandés y termina contrato en 2027. René Ramos, su agente, ha trasladado el interés de otro equipo, mientras el Oviedo pretende renovarlo y le considera una pieza importante. Al no estar pendiente de amortización, una hipotética venta de Reina tendría un impacto especialmente favorable. La parte negativa es que abriría un agujero deportivo: obligaría a buscar en agosto un reemplazo.
Por eso el precio mínimo aceptable no puede calcularse únicamente mirando lo que queda después de repartir el traspaso. Hay que añadir el coste de sustituir al jugador, su salario, la duración del contrato del recambio y la pérdida deportiva que puede provocar su salida. El Oviedo aspira al ascenso y no está liquidando la plantilla. Una venta solo tiene sentido si el dinero y el margen obtenidos permiten construir un equipo mejor.
El límite de coste de plantilla deportiva previsto para esta temporada ronda los 15 millones de euros antes de posibles traspasos. Liberar una ficha elevada o generar una plusvalía también puede elevar la capacidad autorizada de gasto. Pero vender por 8 millones de euros no permite automáticamente invertir otros 8 millones en un central o un delantero. Primero debe validarse el beneficio de la operación y después encajar el coste anual completo del nuevo futbolista.
Más refuerzos
La planificación explica parte de la actividad azul. Con trece incorporaciones ya cerradas, la dirección deportiva busca todavía un central y mantiene abiertas varias salidas. Lomónaco es uno de los nombres que más gustan para la defensa. Una venta importante daría al club más capacidad para completar esa operación y afrontar otros movimientos. El riesgo consiste en vender tarde a un extremo y tener que pagar más por su sustituto.
Pero lo que está claro, y diferencia a los azules de anteriores campañas, es que el Oviedo ha empezado a generar patrimonio deportivo. Rahim llegó desde Primera Federación y terminó en la Serie A; Haissem Hassan e Ilyas Chaira atraen ofertas extranjeras; Alberto Reina llegó sin traspaso y ahora tiene mercado, al igual que Aarón, que ha terminado renovando. Es una evolución relevante para una entidad que durante años obtuvo pocos ingresos por sus futbolistas. El siguiente paso es vender bien, algo bastante más complejo que conseguir una cifra llamativa. Lo que pase finalmente con Hassan, Reina o Chaira resumirá esa nueva realidad.
Fuente: La Nueva España







