Las escenas de sexo simulado, desnudez, violencia sexual o contacto físico intenso ya no podrán rodarse sin una figura específica encargada de velar por el bienestar de los intérpretes. El nuevo decreto del Estatuto del Artista obliga a todas las producciones audiovisuales a incorporar, como mínimo, un coordinador de intimidad en su equipo. La norma establece que estos profesionales deberán garantizar «el respeto a los límites y el consentimiento» de los actores y actrices, además de «prevenir posibles situaciones de acoso o violencia sexual» durante el rodaje. Sin embargo, la legislación deja sin resolver algunos temas y no concreta qué tipo de producciones quedarán sujetas a esta obligación, tampoco define en qué fases del proyecto deberán intervenir estos especialistas ni exige que cuenten con una formación específica en coordinación de intimidad. «La idea es buena, pero todavía falta bajarla a la realidad y hay que concretar muy bien cómo se va a aplicar», expone la coordinadora de intimidad Aida de Sàrraga.
Según Rakel Ezpeleta, presidenta de la Confederación de Artístas y Trabajadores del Espectáculo, asociación presente en las negociaciones de la nueva normativa, la coordinación de intimidad tendrá que estar en «cualquier proyecto laboral que requiera de contrataciones artísticas«, sea de la dimensión que sea, siempre que existan escenas íntimas. Esta legislación se irá implementando poco a poco en el sector y en las próximas producciones que surjan a partir de ahora y, según apunta Ezpeleta, «las empresas tendrán un tiempo de transición para que puedan hacer todo lo que tienen que hacer para poder aplicarlo«.
Titulación específica
Una de las principales reivindicaciones de la Asociación Española de Profesionales de la Coordinación de Intimidad (AESCI) durante la elaboración del Estatuto del Artista era que la normativa estableciera la obligatoriedad de contar con profesionales formados en el tema para los rodajes. Sin embargo, el texto finalmente no lo recoge. «Como no consta en la normativa, cada uno puede contratar a cualquiera«, lamenta Lola Clavo, codirectora del primer curso de coordinación de intimidad de la ESCAC -por ahora aplazado en sus próximas ediciones- . Para Clavo, dejar esta responsabilidad «a la buena voluntad o la conciencia que tenga cada producción» es «lo más peligroso». Como apunta Ezpeleta, «esta ley no entra para nada al detalle, pero esto es algo que dentro del sector audiovisual se va viendo y también es la AESCI la que está haciendo cursos para los actores, para que sepan que existe y puedan exigirlo, y para las productoras audiovisuales».
Las estudiantes del primer curso de coordinadores de intimidad de la ESCAC durante una de las clases / Elisenda Pons
«Para mí, el mayor riesgo no es el intrusismo o salvaguardar las tarifas y las condiciones laborales, que también, sino poner a personas sin formación a desempeñar un trabajo tan delicado. Es peligrosísimo para ellas, para los intérpretes y para las producciones», expone, por su parte, De Sàrraga. Sin embargo, para que eso no ocurriera, tendría que haber unos estudios específicos sobre el tema que, tras aplazar la próxima edición del curso de la ESCAC, actualmente no existen en España. «Las formaciones siguen siendo poco accesibles, son caras y, además, la mayoría solo existen en inglés. Sería deseable contar con una formación pública y accesible en castellano o catalán», reivindica, por su parte, la coordinadora de intimidad Sonia Pavón, que participó este domingo en un ‘workshop’ del Cerdanya Film Festival en el que se abordaba la importancia de la coordinación de intimidad en los rodajes.
Integración en los rodajes
La normativa tampoco concreta si la figura se tendrá que integrar desde el principio del proyecto audiovisual, ya en las fases de guion y preproducción, o solamente será obligatoria en los rodajes. En este sentido, Pavón asegura que la reforma del Estatuto del Artista supone «un gran paso adelante» porque impulsa la profesionalización de esta figura y la consolida como un departamento más dentro de las producciones audiovisuales. No obstante, reclama que la coordinación de intimidad se tenga en cuenta desde la fase de desarrollo de los proyectos, y no únicamente cuando comienza el rodaje. «La anticipación es un elemento muy importante. Tener tiempo nos permite prevenir riesgos y trabajar el consentimiento desde la preproducción, que es tan importante o más que el propio día del rodaje«, reflexiona.
Pavón defiende que su trabajo va mucho más allá de estar presente durante las escenas íntimas. Participan desde la preproducción, analizando el guion completo para detectar escenas con contenido íntimo, evaluando riesgos, consensuando límites con dirección e intérpretes, diseñando las coreografías de las escenas y haciendo seguimiento incluso en la postproducción para garantizar que se respetan los acuerdos alcanzados. «Existe la creencia de que solo son escenas de sexo simulado, pero la intimidad es mucho más amplia y hay muchas escenas que pueden implicar riesgos aunque a simple vista no lo parezcan», apunta.
La necesidad de subvenciones
La ley no especifica en qué tipo de producciones audiovisuales tendrá que estar presente el coordinador de intimidad. Además de películas, series y cortometrajes, ¿qué ocurre con otros formatos como los documentales, los videoclips o los ‘realities’ de televisión? Aida de Sàrraga formó parte del primer equipo de coordinadores de intimidad en un ‘reality’ en España, en ‘La gran cita’, presentado por Dulceida en 3Cat. «La coordinación de intimidad suma en cualquier formato artístico«, valora la especialista. «En un ‘reality’ es incluso más necesaria, porque trabajas con personas reales, no son actores, que están mostrando sus propias emociones y es importante que tengan conciencia de la exposición y de lo que va a salir», añade.
El sector audiovisual, asegura De Sàrraga, ha recibido bien esta figura porque facilita el trabajo, aunque surgen dudas sobre cómo asumir estos nuevos costes. «La industria no ve esta figura como un problema. Al contrario, facilita mucho el trabajo. La preocupación es quién asume el coste«, apunta la coordinadora. «Si la coordinación de intimidad pasa a ser obligatoria, las plataformas y productoras tendrán que contar con una partida presupuestaria específica. No puede salir del presupuesto ya existente», manifiesta, a la vez que reivindica que, si realmente se considera una figura necesaria, «hay que acompañar la obligación con financiación, formación y una regulación mucho más precisa«. Una idea que también sostiene Clavo: «Estaría bien que hubiera subvenciones para contratar a coordinadoras de intimidad. Si obligas a hacer una cosa, pero no ayudas a que se produzca, es complicado».
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