«Asumo este regreso con una enorme responsabilidad y con la firme convicción de que el mayor desafío que tenemos por delante es la reinstitucionalización de Venezuela». Dinorah Figuera aterrizó en el aeropuerto Internacional José Antonio Anzoátegui de Barcelona, a 300 kilómetros de Caracas, para iniciar cara a cara con Jorge Rodríguez, y bajo el tutelaje norteamericano, la primera ronda formal de las conversaciones entre el Gobierno provisional y un sector de la oposición. Rodríguez, hermano de la «presidenta encargada», Delcy Rodríguez, representa lo que queda del madurismo después de la intervención militar del 3 de enero. Es la principal autoridad parlamentaria. Figuera, en tanto, reivindica el mismo cargo al frente de la Asamblea Nacional (AN) cuando fue elegida democráticamente, en 2015. Las negociaciones, que por el momento excluyen a la líder opositora María Corina Machado y a la Plataforma de Unidad Democrática (PUD), apuntan a diseñar una hoja de ruta que acelere la transición democrática. «Atentos a esta semana de lo que será la apertura formal de este proceso«, dijo Figuera en su primer contacto con los medios de prensa, y destacó además lo que se propone: «Nuestra prioridad absoluta será avanzar hacia la conformación de un Consejo Nacional Electoral (CNE) plenamente confiable, la reestructuración del Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) y la restitución garantizada de los derechos civiles y políticos de todos los venezolanos».
«No podemos desligar la política de la emergencia real que vive la gente». Las conversaciones se habían iniciado antes del doble terremoto del 24 de junio. La situación en Venezuela ha cambiado dramáticamente con más de 6000 muertos y una destrucción a granel de edificios e infraestructura. La «reconstrucción», por lo tanto, no solo es política para ese país sino material. «No es una tarea fácil, requiere aporte técnico. Esto será un tema prioritario», remarcó la médica, quien todavía reside en España. «Abriremos una vía prioritaria para coordinar apoyos e instrumentar respuestas inmediatas ante los severos impactos provocados por los terremotos que han afectado a La Guaira y a amplias zonas de Caracas».
Se desconoce el contenido de la agenda de trabajo con Rodríguez. Figuera se encargó no obstante de remarcar que la posibilidad de entablar una discusión con sectores que estaban fuertemente enfrentados obedece al papel que desempeña Washington. «Agradecemos la coordinación y el acompañamiento permanente de la administración de los Estados Unidos, cuyo respaldo ha sido clave para articular la agenda de trabajo que hoy comenzamos a instrumentar en la mesa de diálogo».
La negociación suscita reacciones disímiles, entre la indiferencia y las expectativas de que años de enemistad política deriven en un consenso que conduzca a elecciones libres. Machado había pedido lo mismo: un «diálogo serio» para recorrer el mismo camino. El Departamento de Estado prefirió la alternativa que encabeza Figuera. Esa movida provocó malestar en sectores opositores que inclusive habían tenido roces con la propia Machado, como Henrique Capriles,
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