La llegada de más de 60.000 personas a Ceuta la semana pasada, sorteando por mar y por tierra la frontera con Marruecos, se ha convertido en la mayor crisis migratoria de la historia reciente de España, pero también política, con los partidos de la oposición cargando contra un Gobierno sumido en tensiones internas por quién fue responsable de este episodio. En medio, los partidos que sostienen al Ejecutivo -alguno de ellos a regañadientes- se han dividido entre los que critican las actuaciones de Pedro Sánchez y su señalan la responsabilidad de Marruecos –ERC, Junts, PNV o Podemos– y los que se han sumido en un silencio total –EH Bildu-.
Con las imágenes del pasado viernes, con miles de migrantes entrando a nado a la playa ceutí de El Tarajal, algunos de los aliados del Gobierno empezaron a levantar la voz, exigiendo un trato justo a todos los migrantes y apelando a los derechos de todo ser humano. Los republicanos catalanes han sido de los más combativos, al menos dialécticamente. Este lunes, el líder de ERC, Oriol Junqueras, dejaba clara su posición: «Lo que ha pasado en Ceuta es una tragedia humanitaria» y señalaba como responsable a Marruecos.
En una entrevista concedida a Europa Press, Junqueras apuntó que no se puede ser «insensible» a las cerca de 90 muertes que se han producido y criticaba la respuesta del Gobierno. Por un lado, se cuestionó por qué no se había puesto la barrera de boyas con anterioridad si «es tan eficaz». Por otro, denunció que Marruecos «utilizó a los migrantes para hacer presión» a España, pero que esa es la consecuencia de «delegar las políticas migratorias a terceros países».
ERC, al igual que Podemos y los propios partidos que conforman Sumar, formación que está dentro del propio Gobierno, han denunciado a lo largo del fin de semana que la avalancha de personas del pasado viernes es fruto de un complot entre Marruecos, Estados Unidos e Israel. El propio líder de IU, Antonio Maillo, reclamó este lunes al Gobierno que llamase a consultas a la embajadora de Marruecos en España. En los primeros días, Podemos también ha estado entre los más contundentes a la hora de criticar al país vecino y las relaciones que mantiene el Ejecutivo.
La delegación de competencias
En una posición algo distinta se ha ubicado Junts, formación que niega ser socia del Gobierno, pero que sigue sosteniendo la legislatura. «Los catalanes no podemos pagar también esta factura», aseveró el mismo viernes el expresident Carles Puigdemont sobre el «impacto» de la crisis de Ceuta. Y este lunes, los posconvergentes registraron en el Congreso una batería de preguntas en las que cuestionar al Ejecutivo sobre su relación con Marruecos, sobre si se buscó la cooperación de la UE y de Frontex y sobre qué reformas legales se plantean tras la sentencia del Tribunal Supremo que dejaban sin efecto las devoluciones en caliente para quien entrara a nado.
Sin embargo, el gesto más relevante de los posconvergentes fue aprovechar la crisis migratoria para recuperar una de las exigencias que ha estructurado parte de su acción en el Congreso durante los últimos años: la delegación de las competencias en inmigración a Catalunya. Puigdemont recordó que fue el PP, Vox y Podemos quienes tumbaron esta iniciativa que ahora trata de revivir.
«Gravedad extraordinaria»
Ante el posicionamiento de ERC y de Junts está el silencio público de EH Bildu y del PNV. Tras la crisis vivida, los dirigentes del partido de Aitor Esteban han evitado referirse a esta cuestión. Sin embargo, fuentes de la formación jeltzale admiten la «gravedad extraordinaria» de lo ocurrido y aseguran que es «evidente que esta crisis tiene una dimensión política por el papel de Marruecos» y los «indicios y antecedentes» que obligan a analizar una posible «instrumentalización de la migración». No obstante, las mismas fuentes reclaman más información al Gobierno para analizar la situación yuque se dejen de «parches». «es necesaria una política migratoria integral», aseveran, que cuente con la Unión Europea y las comunidades autónomas.
Quienes no se pronuncian son los dirigentes de EH Bildu. Fuentes de la formación abertzale explican que fijarán posición «más adelante». Solo el diputado Jon Iñárritu, que ha compartido algunas noticias sobre lo sucedido, ha mostrado su indignación porque nadie del Gobierno vaya a comparecer de inmediato en el Congreso ante la «entrada masiva de personas en Ceuta, auspiciada y tolerada por un Estado ‘amigo'».
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