Como ya les conté en la primera parte, buena parte de nuestros barrios fueron levantados sobre lo que en su día fueron extensas fincas de labor. En esta segunda y última entrega nos trasladaremos a otros barrios de nuestra ciudad.
Benalúa merecería toda una serie de capítulos. Tal y como Ernesto Martín y yo les contamos en el libro Callejero biográfico del barrio de Benalúa de Alicante, la Sociedad Anónima los Diez Amigos adquirió gran parte de dos importantes fincas de la partida de los Antigones: el Huerto del Inglés que pertenecía a Benjamín Barrie y el Huerto de Lozano que pertenecía a Patrocinio Vera, viuda de Lozano. Sobre estas fincas se fueron levantando las casas que conformaron el núcleo histórico del barrio.
El llamado Rincón de la Gloria se encuentra situado al norte de Benalúa, entre la avenida de Aguilera, Alipark y el barranco de San Blas. Debido a la tranquilidad con la que vivían sus residentes acabó recibiendo este nombre popular hoy olvidado. Estas calles fueron abiertas a finales del siglo XIX en los terrenos del Huerto de Ferrer, propiedad de Rigoberto Ferrer que, no por casualidad, da nombre a una de las calles. En tiempos pasados fue conocido como Huerto de Mabili, apellido de su anterior propietario. El señor Ferrer fue vendiendo poco a poco parcelas y cediendo viales al municipio hasta que la casa principal de la finca quedó encajonada en el centro de una manzana de viviendas. En esa parcela se construyó el edificio que alberga la Iglesia del Corpus Christi. Los últimos restos de la finca, las cuadras habilitadas como infraviviendas a espaldas de Alipark, fueron derribadas años después.
La torre del Ciprés. / Sánchez
Y si hablamos de Benalúa Sur, la finca más destacada era el Huerto del Bambero, propiedad del mallorquín Miguel Muntaner y Frontera «el Bambero». Tanto en este huerto como en el de Lozano se hallaron buena parte de los restos arqueológicos que aparecieron durante la construcción de Benalúa. La casa principal del huerto estuvo situada en la esquina de la calle del Profesor Ludovico Correa con la avenida del Catedrático Soler. Se mantuvo en pie hasta la década de 1960. Otra de sus fincas, El Mato, en Sant Joan d’Alacant, sigue en pie y su hija María Muntaner «la Bambera» da nombre a una plaza cercana.
Junto a los terrenos del Bambero se hallaba otra finca de labranza, el Huerto de Orts o Huerto del Pato. Los herederos de Orts denunciaron a los Diez Amigos pocos años después del inicio de las obras de Benalúa ya que las tareas de terraplenado de la actual avenida del Catedrático Soler y la construcción de muros de contención afectaron a sus tierras de labranza. Además, con las lluvias torrenciales quedaban ahora totalmente anegadas por las aguas del nuevo barrio. Otros propietarios como el Marqués de Casa Loring, los Salvetti o la familia Pastor tenían terrenos en la zona junto al Molino de Mauricio.
Pese a ser un terreno privilegiado y en el centro de la ciudad, la urbanización de estos huertos de Benalúa Sur no comenzó hasta el año 2007, paralizándose dos años después debido a la crisis económica. Doce años más tarde se reanudaron las obras, quedando las nuevas calles abiertas al tráfico en julio de 2021. A día de hoy varias promociones inmobiliarias están desarrollando el barrio.

Vista aérea de la fincha Huerto de Ferrer en 1929. / INFORMACIÓN
A espaldas del antiguo Asilo de Benalúa hallamos un pequeño núcleo de viviendas hoy engullido por el desarrollo urbanístico en altura. Del otrora popular barrio del Cuerno queda hoy una única vivienda original de planta baja en pie en la calle del Asilo. Fue construido a iniciativa de la propietaria de los terrenos, Enriqueta Elizaicin, a finales de la década de 1910, prácticamente a la vez que las cercanas viviendas de trabajadores de las industrias textiles de Fourcade y Provôt. Su propietaria quiso dedicárselo a su marido Antonio Pérez-Cossío aunque, con los años, la gente acabó llamándolo el barrio de Cuerno, al parecer, por la cantidad de reses astadas que se guarecían en las cuadras de la modesta barriada.
Enriqueta Elizaicin fue propietaria también de la extensa finca La Florida, cuya casa principal y parte de los jardines aún se conservan en el interior del parque de la antigua cochera de tranvías. La propiedad llegaba hasta la Cruz del Camino de Elche, situada hasta finales de la década de 1970 junto a la confluencia de las actuales calles de Vicente Chávarri, Betis Florida y la Flor. Como pueden imaginar por su nombre, fue el germen del actual barrio de la Florida.
En el extrarradio las fincas no dieron origen a barrios sino más bien a urbanizaciones semiprivadas. Es el caso de la Urbanización El Ciprés situada en terrenos de la finca del mismo nombre de la partida de la Condomina. En 1975 la promotora Hercosol obtuvo licencia para realizar los viales interiores de la finca y vallar las nuevas parcelas. Se cambió también el trazado del camino del Ciprés que pasaba entre la casa principal con torre y la ermita para alinearlo con las nuevas edificaciones. Para ello se derribó el caserón dejando a la solitaria torre defensiva de 1565 y a su ermita del XVII en total estado de abandono y al alcance de los expoliadores.
Hoy, la memoria de estas fincas, en su mayoría ha desaparecido. Por suerte la toponimia y algunos nombres de vías públicas y barrios mantienen vivo un vago recuerdo de las antiguas fincas de labranza que dieron origen a nuestros barrios.
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