La historia es siempre circular. Y algunos de sus protagonistas se empeñan en repetir los mismos errores, víctimas de sus demonios internos. Es el caso de Florentino Pérez, que lleva meses padeciendo un brote agudo de barcelonitis, que lo ha llevado a protagonizar episodios tan surrealistas como presentar una oferta por un jugador que no quiere, Julián Álvarez, y con el cual ni tan siquiera alcanzó un acuerdo salarial. Qué esperpento.
Florentino está inmerso en la época del año que más le gusta. La de jugar a ser director deportivo, la de fichar cromos, cortar cabezas y acabar confeccionando plantillas desequilibradas que, luego, deben intentar enderezar el técnico de turno, ya sea Mourinho, Xabi Alonso, Ancelotti o Zidane, a quienes usa de cortafuegos y lanza a los leones para no verse alcanzado por la ira de la grada en caso de que la trayectoria del equipo se tuerza como ha ocurrido las dos últimas campañas.
Su nueva obsesión es encontrar al nuevo Lamine Yamal, un hijo de La Masia, campeonìsimo del mundo, que es el rostro del presente y el futuro del fútbol planetario.
Lamine Yamal, con la Copa del Mundo / RFEF
Y, en ese viaje hacia ninguna parte, Florentino ha derrochado 180 millones de euros en dos veranos. Repite la misma fórmula: encarecer la operación en el minuto 90 para noquear al PSG. Un año atrás desembolsó 61 millones, en la mayor transacción que nunca hubo en Argentina, para fichar a Mastantuono, la gran joya del River Plate, de 18 años. Un muy buen futbolista, a quien el Madrid ha quemado en diez meses y del que ya piensa prescindir.

El futuro de Mastantuono está en el aire / EFE
Franco, como una parte de la grada del Bernabéu prefiere llamarle, es un ‘10’, un enganche con movilidad, que juega mucho mejor por dentro. Nunca ofrecerá las prestaciones de Lamine Yamal. Hubiera sido feliz en el Barça de los ocho campeones del mundo.
Y, ahora, el nombre del momento es Diomande, que ha protagonizado una de las mayores revalorizaciones de la historia del fútbol. En julio de 2025, el Leganés lo vendió al RB Leipzig por 20 millones de euros… y, 365 días después, regresa a LaLiga con el Real Madrid pagando 120 millones de traspaso. Menudo pelotazo. Nunca un billete de cercanías entre Leganés y la capital española fue tan caro.
La pregunta, más que pertinente, es a qué se dedican los scouts merengues que peinan la Comunidad de Madrid. En Barcelona, por una operación como esta, prosperaría una moción de censura, aunque las elecciones se hubieran celebrado meses atrás.

Diomande, en un encuentro con el Leipzig / SPORT.es
Spoiler: no hace falta tener una máquina del tiempo para afirmar que Diomande, que es muy prometedor, no será nunca como Lamine Yamal, que ha transformado su talento precoz en un currículo de auténtico vértigo: un Mundial, una Eurocopa, tres Ligas, una Copa del Rey y dos Supercopas de España.
Lo de encontrar su propia versión de un crack culé Florentino ya lo intentó antes. Por ejemplo, con Neymar Jr., el futbolista que siempre le dijo «no», y ahí están las consecuencias que le acarreó vestir de blaugrana. Por eso, cuando le avisaron de que había aparecido un nuevo Neymar, ante la duda, fichó a dos cromos repetidos en el espacio de un año, Vinícius y Rodrygo, que lo tenían muy avanzado con el Barça. Y la dupla jamás llegó, ni llegará, a la mejor versión que se vio de Ney en el Camp Nou, ni en la selección brasileña.
Antes, Florentino buscó a su Leo Messi, pero es de vergüenza ajena recordar los nombres que alimentaron desde la Caverna y a quienes el ‘10’ fue desnudando año tras año. En definitiva, ¿cuántos Diomandes tendrá que fichar Florentino para contrarrestar el efecto Lamine Yamal?
















