Las claves
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El fujimorismo regresa 26 años después a Perú. La líder de Fuerza Popular, Keiko Fujimori, juró este martes ante el Congreso como nueva presidenta del país andino. La hija del expresidente Alberto Fujimori, de 51 años, se convirtió así en la primera mujer elegida por voto popular para ocupar la jefatura del Estado en su historia.
«Asumo el cargo con la firmeza necesaria para gobernar, pero también con la sensibilidad requerida para escuchar y sanar las heridas de nuestro pueblo», declaró Fujimori en su primer discurso, que utilizó para hacer un llamamiento a la reconciliación tras una ajustada contienda electoral marcada por las acusaciones de fraude.
«Debemos tener el valor de mirar nuestra realidad de frente, sin anestesia, sin maquillaje y sin medias verdades», enfatizó la líder conservadora, convertida en la décima persona en asumir la Presidencia de Perú desde 2016. Una década convulsa en la que ningún líder logró completar el mandato de cinco años.
Su ascenso al poder consolida el giro a la derecha de una región, América Latina, donde los últimos mandatarios elegidos en las urnas proponen estrechar lazos con Estados Unidos y aplicar mano dura contra el crimen organizado.
La propia Fujimori manifestó la víspera su interés en incorporar a Perú en el Escudo de las Américas, un programa de seguridad impulsado desde la Casa Blanca para combatir el crimen transnacional, y reconoció que existe un «espacio muy significativo» para colaborar con la Administración Trump.
Washington, por su parte, ha acelerado los pasos para afianzar su alianza con Lima. Perú es un socio clave por sus exportaciones de cobre y minerales estratégicos, además de sus puertos en el Pacífico, fundamentales para contener la influencia de China en la región.
Una buena muestra de esta cercanía fue la presencia en la toma de posesión del subsecretario de Estado de Estados Unidos, Christopher Landau, quien se reunió con Fujimori en Lima antes de la ceremonia, según confirmó el número dos de Marco Rubio en la red social X.
A la investidura asistieron también los presidentes de Argentina, Javier Milei; Bolivia, Rodrigo Paz; Chile, José Antonio Kast; o Ecuador, Daniel Noboa. En representación de España acudió a la ceremonia el rey Felipe VI.
Un día antes de tomar posesión, Fujimori anunció los primeros nombres de su gabinete: el exdirector del Banco Central de Reserva Elmer Cuba asumirá el Ministerio de Economía, mientras que el excandidato presidencial Carlos Espá, con experiencia previa en la Embajada estadounidense en Lima, dirigirá el Ministerio de Relaciones Exteriores.
«Los tres tuvieron en distintos momentos posiciones distantes o críticas del fujimorismo, pero terminaron integrándose a su círculo de confianza», señala el analista Daniel Zovatto en su newsletter de Substack.
Durante su discurso ante el Congreso, Fujimori reconoció que recibe un país golpeado por la inseguridad, las deficiencias de gestión y la desconfianza ciudadana, y se comprometió a reducir el gasto innecesario, dinamizar el entorno empresarial y subir el salario mínimo. «He venido a ofrecer método, disciplina, trabajo duro y una hoja de ruta clara», aseveró.
El reto del Congreso
Fujimori se impuso por un margen muy estrecho a su rival Roberto Sánchez, congresista del izquierdista Juntos por el Perú, en uno de los comicios más ajustados de la historia reciente del país. El aliado del expresidente golpista Pedro Castillo agitó el fraude electoral sin aportar pruebas y prometió articular un bloque de oposición desde el Parlamento.
Como muestra de ese rechazo, la bancada de Juntos por el Perú abandonó el hemiciclo justo antes de su discurso. Un descontento que también se hizo sentir en las calles de Lima, donde cientos de activistas de izquierda y colectivos sociales se manifestaron durante los días previos a la segunda vuelta, con marchas convocadas para coincidir con la jornada de investidura.
En el ámbito legislativo, el partido de Fujimori, Fuerza Popular, perfila la minoría más numerosa dentro de un Congreso fragmentado que vuelve al sistema bicameral por primera vez en tres décadas.
En la elección de la Mesa Directiva del 26 de julio, la coalición oficialista logró la presidencia del Senado, mientras que la oposición se quedó con la dirección de la Cámara de Diputados. Quedó claro entonces que conseguir apoyos de forma continua no será una tarea sencilla.
«No tendrá margen para una luna de miel», señala el analista político y consultor Jeffrey Radzinsky, en declaraciones recogidas por la agencia Reuters. «Necesita generar confianza en un amplio sector de la ciudadanía que recela de ella, mientras lidia con unas expectativas altísimas».
A pesar de los constantes vaivenes políticos, la economía peruana se ha mantenido como una de las más resistentes de Latinoamérica, impulsada sobre todo por la solidez de sus exportaciones mineras. Tanto, que el Banco Central elevó hace poco su proyección de crecimiento para 2026 al 3,4 %, apoyado en el empuje del consumo interno y la inversión.
Sin embargo, el frenazo registrado en mayo —provocado por el desplome de la actividad pesquera y el menor desempeño de las exportaciones agrícolas— volvió a dejar clara la vulnerabilidad del sistema productivo ante los problemas climáticos.








