La archidiócesis de Madrid ha decretado la supresión de la Asociación Pública de Fieles Hijas del Amor Misericordioso (HAM), poniendo así fin a una crisis que la Iglesia ha tratado de reconducir durante el último año sin éxito. La decisión llega después de que el Arzobispado concluyera que habían fracasado los intentos de garantizar la continuidad de la entidad, intervenida en 2025 a raíz de una investigación originada por denuncias de presuntos abusos sexuales, de conciencia y de poder, además de otras irregularidades relacionadas con su funcionamiento interno.
Con esta decisión, el Arzobispado ejecuta la recomendación formulada en mayo de 2025 por el Tribunal de la Rota en España, que, tras analizar las denuncias presentadas contra la superiora de la comunidad, María Milagrosa Pérez Caballero, conocida como Marimí, aconsejó la supresión de la entidad. Además, el tribunal remitió al Dicasterio para la Doctrina de la Fe aquellos hechos que consideró de su competencia.
Sin embargo, lejos de acordar entonces la desaparición de la asociación, el arzobispo de Madrid optó por conceder una última oportunidad a las HAM. Para ello, ordenó una visita canónica y, el 28 de julio de 2025, decretó su comisariado e intervención, apartando a Marimí del gobierno de la comunidad y nombrando una comisaria externa. Con esta medida, la archidiócesis pretendía impulsar una reforma interna que permitiera corregir las deficiencias detectadas y asegurar la continuidad del grupo dentro de la Iglesia.
Aquella intervención, poco habitual dentro de la Iglesia española, respondía a la gravedad de las denuncias que habían llegado al Arzobispado. Varias familias y antiguos integrantes de la comunidad alertaban de una supuesta deriva sectaria y denunciaban presuntos abusos de conciencia, de poder y de carácter sexual, así como prácticas de manipulación psicológica y aislamiento. Según los denunciantes, algunos jóvenes habían sido captados por el grupo y sometidos a estas dinámicas, mientras que, a medida que avanzaba la investigación, se incorporaron nuevas denuncias que ampliaron el alcance del procedimiento canónico.
Un año de intervención sin resultados
A lo largo de los doce meses de intervención, la archidiócesis trató de reconducir la situación mediante distintas medidas de gobierno, acompañamiento y supervisión pastoral. Pese a ello, el balance final fue negativo, ya que, según explica el decreto de supresión, no ha sido posible garantizar la viabilidad de la entidad ni las condiciones necesarias para que siguiera desarrollando su actividad como asociación pública de fieles. Ante esta situación, el Arzobispado ha decidido ejecutar finalmente la recomendación del Tribunal de la Rota.
La decisión llega meses después de que las familias denunciantes reclamaran públicamente a la Iglesia que diera un paso más y decretara la desaparición de las HAM. Los afectados consideraban insuficiente la intervención acordada en 2025 y sostenían que muchos jóvenes seguían sometidos a dinámicas de manipulación dentro de la comunidad. Por este motivo, en una carta dirigida al arzobispo de Madrid, el cardenal José Cobo, pidieron reforzar el control sobre la entidad o proceder directamente a su supresión definitiva.
Durante los últimos años, las Hijas del Amor Misericordioso habían adquirido notoriedad por su presencia en retiros de evangelización como Effetá y Emaús, donde desarrollaban actividades de pastoral juvenil y vocacional y atraían a buena parte de sus nuevas incorporaciones. Precisamente, varias familias situaban en estos encuentros el origen de la captación de sus hijos e hijas, una acusación que, no obstante, siempre fue rechazada por la comunidad.
Qué implica la supresión
La decisión de la archidiócesis no supone la desaparición física del grupo, sino la pérdida de su reconocimiento canónico como asociación pública de fieles, la figura jurídica bajo la que desarrollaba oficialmente su actividad dentro de la Iglesia. Por tanto, sus integrantes podrán seguir viviendo en comunidad si así lo desean, aunque dejarán de estar reconocidas por la Iglesia bajo esa forma asociativa.
Por último, en el comunicado con el que anunció la medida, el Arzobispado de Madrid subraya que las antiguas integrantes de las Hijas del Amor Misericordioso siguen perteneciendo plenamente a la Iglesia católica y asegura que continuará ofreciéndoles acompañamiento pastoral y espiritual. La institución da así por cerrado un proceso iniciado hace más de un año con el objetivo de reformar la asociación y que concluye con una de las medidas más drásticas previstas por el Derecho Canónico para este tipo de entidades.
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