Susanna Griso ha vuelto a colocarse en el foco mediático tras su boda con Luis Enríquez. La presentadora de ‘Espejo público’ y el empresario se dieron el “sí, quiero” este sábado 25 de julio en el Hostal La Gavina, situado en S’Agaró (Girona), uno de los rincones más reconocibles de la Costa Brava. La celebración reunió a familiares, amigos y numerosos rostros vinculados al mundo de la televisión y la comunicación.
El enlace tuvo lugar en los jardines del establecimiento, con el Mediterráneo como fondo y una ceremonia civil planteada en clave veraniega. La boda también llamó la atención por el estilo relajado elegido por los novios y por la presencia de invitados conocidos, entre ellos compañeros de la propia presentadora en Atresmedia.
Un enclave histórico en la Costa Brava
La Gavina no fue solo el escenario del enlace, sino uno de los grandes protagonistas de la jornada. El hotel, ubicado en S’Agaró, se ha convertido durante décadas en un lugar asociado al lujo discreto, la privacidad y las celebraciones frente al mar, tres ingredientes que encajaban con el tipo de boda que Griso y Enríquez querían celebrar.
La elección del lugar también tenía un claro componente emocional y mediterráneo. La pareja apostó por una celebración junto al mar, con una preboda en la playa y una ceremonia que consolidó una relación iniciada años después de la separación de la periodista. Con esta boda, Susanna Griso cierra una etapa personal y abre otra en uno de los escenarios más fotografiados del verano.
La Gavina: un escenario de lujo
La elección del Hostal La Gavina no es casual. El establecimiento abrió sus puertas el 2 de enero de 1932 y está ligado desde sus orígenes a la familia Ensesa y al desarrollo de S’Agaró como enclave turístico de referencia en la Costa Brava. El hotel se presenta como el único cinco estrellas Gran Lujo de Cataluña y fue el primer hotel de España en incorporarse a The Leading Hotels of the World.
El complejo cuenta actualmente con 76 habitaciones y suites, cada una con una decoración propia, además de vistas al mar, a la bahía o a los jardines. Entre sus espacios destacan la piscina exterior de agua salada, el spa y varias zonas destinadas a eventos, lo que explica que sea un lugar habitual para celebraciones privadas de alto nivel.
El entorno también refuerza su atractivo. S’Agaró se sitúa entre la bahía de Sant Pol y Sa Conca, junto a uno de los caminos de ronda más conocidos de la Costa Brava, con miradores frente al Mediterráneo y un paisaje muy vinculado al turismo de lujo y a las escapadas discretas.
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