Las enfermedades digestivas son cada vez más frecuentes. ¿Cuáles son las que más preocupan a los especialistas?
Las enfermedades digestivas son la primera causa de consulta en Atención Primaria y, aunque la mayoría de las consultas corresponden a trastornos funcionales que requieren tratamiento sintomático, hay patologías de gran relevancia clínica. Entre ellas destacan los cánceres digestivos, especialmente el colorrectal, para el que existe un programa de cribado, así como la patología biliopancreática, que está muy relacionada con el sobrepeso y la obesidad, cuya prevalencia es elevada en Canarias. También preocupan las enfermedades hepáticas. Es cierto que, tras la llegada de las nuevas terapias y la puesta en marcha del Plan Estratégico Nacional para el Abordaje de la Hepatitis C en 2015, hemos mejorado mucho el control de esta enfermedad. Siguen existiendo casos de cirrosis, pero la necesidad de trasplante hepático como consecuencia de hepatitis virales descontroladas ha cambiado completamente. Por último, las hemorragias digestivas son cada vez más frecuentes debido al envejecimiento de la población y al mayor uso de tratamientos anticoagulantes y antiagregantes, lo que nos obliga a adaptar nuestro abordaje terapéutico.
En los últimos años se ha hablado de un aumento del cáncer colorrectal en personas cada vez más jóvenes. ¿Están observando este fenómeno en la práctica clínica?
No creo que sea un problema estadístico, sino un problema de impacto. Es cierto que diagnosticar un cáncer de colon siempre genera zozobra en el propio individuo y en la familia. No obstante, si se detecta a los 47 años genera una preocupación mayor porque el paciente se encuentra en un momento vital distinto. Impacta más desde el punto de vista vital a esa edad que a los 77 años, por ejemplo, con independencia del estadio y de los tratamientos que vaya a necesitar el paciente. Ahora bien, no se está produciendo una epidemia de cáncer de colon en gente joven. De hecho, esto está analizado por las sociedades científicas. El Consejo Interterritorial de Salud ha decidido ampliar el programa de cribado hasta los 74 años. Hasta hace un par de meses, iba dirigido a las personas de entre 50 y 69 años. Afortunadamente, por debajo de los 50 años el cáncer colorrectal continúa siendo infrecuente.
Sin embargo, según los últimos datos, solo el 38% de las personas llamadas a participar en el programa de diagnóstico precoz de cáncer de colon en Canarias se realizó la prueba en 2025. ¿Cree que aún falta concienciación?
Yo diría que sí. Las enfermedades digestivas tienen menor visibilidad que otras patologías, y eso hace que muchas personas minimicen su importancia. La prueba de sangre oculta en heces es muy sencilla y puede realizarse en casa, pero todavía hay personas que no participan en el cribado o que, tras un resultado positivo, no completan el proceso con la colonoscopia. De hecho, hay algunas que ni siquiera acuden a las consultas de enfermería para conocer cuál es el siguiente paso después de haber dado positivo en la prueba de sangre oculta en heces. Estamos perdiendo oportunidades para detectar lesiones precancerosas y cánceres en fases iniciales. Debemos trasladar a la población diana que su participación en el cribado colorrectal es esencial.
«Estamos perdiendo oportunidades para detectar lesiones precancerosas y cánceres en fases iniciales»
¿Cuáles son los principales avances que han transformado la especialidad en los últimos años?
El mayor avance se ha producido en la endoscopia terapéutica. Hoy somos capaces de tratar por vía endoscópica patologías que antes obligaban a operar al paciente. Es el caso de pólipos grandes o avanzados que ahora podemos resecar mediante técnicas como la mucosectomía o la disección submucosa endoscópica. En el Hospital Negrín comenzamos a realizar esta técnica en julio de 2022 y ya nos acercamos al centenar de casos con excelentes resultados. Además, todos se valoran en un comité multidisciplinar junto con Cirugía para decidir cuál es la mejor opción para cada paciente.
El servicio también ha incorporado nuevas técnicas para enfermedades complejas como la acalasia. ¿Qué supone este avance?
La acalasia puede tratarse mediante cirugía, pero también con una técnica endoscópica denominada POEM, que permite cortar las fibras musculares que impiden el paso normal de los alimentos al estómago. En el Negrín ya realizamos este procedimiento de forma autónoma, después de completar el proceso de formación con especialistas de centros de referencia. Esto evita tener que derivar a pacientes del norte de Gran Canaria a otros hospitales.
Además de la endoscopia avanzada, ¿en qué otras áreas ha evolucionado la especialidad?
Hemos incorporado nuevas tecnologías como la magnificación endoscópica y la cromoendoscopia, que permiten caracterizar mucho mejor las lesiones durante la exploración. Esto sitúa a nuestro hospital a la vanguardia de la endoscopia diagnóstica y terapéutica. También contamos con una unidad de Enfermedad Inflamatoria Intestinal acreditada como excelente por el Grupo Español de Trabajo en Enfermedad de Crohn y Colitis Ulcerosa, y participamos en numerosos ensayos clínicos, lo que permite ofrecer a determinados pacientes acceso precoz a tratamientos innovadores.
¿Qué otros avances destacaría en patologías como las pancreáticas o las hepáticas?
En pancreatitis graves realizamos de forma rutinaria drenajes endoscópicos de colecciones pancreáticas mediante cistogastrostomías, evitando drenajes externos y mejorando la evolución del paciente. En el ámbito hepático, la gran revolución llegó con los tratamientos frente a la hepatitis C y conseguimos erradicar el virus en la población ya diagnosticada. Esta eliminación ha cambiado por completo el perfil de los pacientes con cirrosis y ha reducido la necesidad de trasplantes por esta causa. Además, seguimos realizando cribados en poblaciones de alta prevalencia, como la población reclusa o los usuarios de drogas por vía parenteral. En definitiva, la especialidad continúa avanzando en todos sus ámbitos y el programa de cribado de cáncer de colon constituye una de las herramientas más importantes, ya que permite detectar y resecar pólipos con las nuevas técnicas endoscópicas antes de que evolucionen a un cáncer.
La alimentación, la obesidad, el alcohol o el tabaco influyen directamente en la salud digestiva. ¿Qué hábitos están pasando más factura a la población?
La combinación de sedentarismo, sobrepeso, obesidad y hábitos tóxicos, sobre todo el tabaco. El alcohol afecta de forma importante a la salud hepática, pero el tabaco tiene un impacto enorme sobre la salud en general y sobre el aparato digestivo en particular. Además, nos estamos alejando progresivamente de la dieta mediterránea, con un menor consumo de frutas, verduras y vegetales y un mayor abuso de grasas saturadas y carnes rojas. Ese cambio en el patrón alimentario, que también está afectando de forma importante a Canarias, contribuye al desarrollo de cáncer, de la enfermedad inflamatoria intestinal y de la patología biliopancreática. También favorece cambios en la microbiota intestinal y aumenta la aparición de cálculos en la vesícula. En el caso del hígado, el sobrepeso, la obesidad y el síndrome metabólico favorecen la esteatosis hepática -hígado graso-. De hecho, cada vez consideramos más al hígado como un termómetro metabólico: cuando aparecen alteraciones como el acúmulo de grasa o la elevación persistente de las transaminasas, es una señal de que el conjunto del organismo está sufriendo las consecuencias del exceso de peso. Por eso debemos seguir insistiendo en la importancia de mantener una alimentación basada en la dieta mediterránea.
¿Hay alguna enfermedad digestiva que considere que está especialmente infravalorada o que es poco conocida por la población?
Probablemente, la enfermedad inflamatoria intestinal ha sido la más invisibilizada. Sus síntomas, como la diarrea o incluso algunos episodios de incontinencia, siguen siendo un tema tabú para muchos pacientes y eso ha contribuido al estigma. Sin embargo, dista mucho de ser una enfermedad rara. En España puede afectar a unas 300.000 o 400.000 personas con enfermedad de Crohn o colitis ulcerosa. Afortunadamente, esta situación ha mejorado gracias al trabajo de las asociaciones de pacientes, como ACCU España y ACCU Canarias, que han contribuido a dar visibilidad a la enfermedad y a impulsar iniciativas para facilitar el día a día de quienes la padecen, como la red de establecimientos colaboradores a los que los pacientes pueden acudir cuando necesitan utilizar un baño con urgencia.
¿Cuáles son los principales retos que debe afrontar el servicio de cara al futuro?
El principal reto es seguir creciendo para responder a una demanda asistencial cada vez mayor, que es consecuencia del envejecimiento de la población y del aumento de la fragilidad. Otro de nuestros grandes desafíos es aumentar la participación de la población en el cribado de cáncer colorrectal, por lo que también crecerá el número de colonoscopias y de pruebas que tendremos que realizar. Al mismo tiempo, debemos mantener el nivel de calidad asistencial y seguir incorporando las técnicas complejas que la evidencia científica vaya demostrando eficaces para ofrecer a los pacientes la mejor atención posible. También queremos continuar incrementando nuestra actividad científica y mantener un alto nivel de cualificación profesional para seguir dando la mejor respuesta a las necesidades de la población.
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