El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, se desplazará este domingo 26 de julio a la provincia de Ávila para seguir sobre el terreno la evolución de los incendios forestales y conocer las necesidades del dispositivo desplegado. La visita se producirá un día después de que acudiera a Cenicientos, en Madrid, donde participó en la reunión de coordinación de la emergencia.
La agenda comenzará a las 10:00 horas en el puesto de mando avanzado de Navaluenga. Sánchez estará acompañado por el presidente de la Junta de Castilla y León, Alfonso Fernández Mañueco; el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, y el delegado del Gobierno en la comunidad, Nicanor Sen.
Durante el encuentro, el jefe del Ejecutivo se reunirá con los responsables encargados de coordinar la extinción y la protección de los municipios afectados. Recibirá información sobre el comportamiento de los frentes, el trabajo desarrollado durante la noche, las evacuaciones y confinamientos y los medios movilizados.
Al término de la visita, Sánchez realizará una declaración institucional ante los medios. La comparecencia servirá para actualizar el balance de la emergencia y explicar las prioridades del dispositivo, centradas en proteger a la población, asegurar los núcleos urbanos y aprovechar cualquier mejora meteorológica.
Segunda visita en un fin de semana marcado por el fuego
El desplazamiento a Ávila será la segunda visita del presidente a las zonas afectadas durante este fin de semana. Este sábado acudió al puesto de mando avanzado de Cenicientos, acompañado por Marlaska y por el delegado del Gobierno en Madrid, Francisco Martín. Allí coincidió con la presidenta madrileña, Isabel Díaz Ayuso, y participó en una reunión del Comité Estatal de Coordinación y Dirección del Plan Estatal de Emergencias.
Tras aquel encuentro, Sánchez señaló que la prioridad era “salvaguardar vidas y defender los núcleos poblacionales” y aseguró que el Estado estaba poniendo a disposición del operativo todos los recursos disponibles. El Gobierno explicó además que, después de la petición formulada por Madrid y Castilla y León, asumió la dirección de la respuesta y pasó a tratar los fuegos de ambas comunidades como una única emergencia.
La integración de los dispositivos busca facilitar el movimiento de efectivos y la adopción de decisiones ante unos incendios que no entienden de límites administrativos. La cercanía entre los frentes, los cambios de viento y la posibilidad de que las llamas avancen hacia nuevas localidades obligan a mantener una coordinación permanente entre el Estado, las comunidades autónomas, los ayuntamientos y los servicios de emergencia.
La visita de este domingo trasladará el foco institucional a Navaluenga, uno de los puntos desde los que se sigue el incendio iniciado en Burgohondo. El puesto de mando avanzado se ha convertido en el centro de coordinación para analizar la evolución del fuego en Ávila y organizar las labores de extinción y la atención a las personas desalojadas.
Mañueco ya participó este sábado desde ese emplazamiento en una reunión del CECOD dedicada a examinar la situación del incendio. Grande-Marlaska tenía previsto presidir por la tarde otro encuentro del comité en Navaluenga, antes de regresar el domingo junto al presidente.
Aunque las condiciones nocturnas pueden ofrecer periodos más favorables, la evolución depende del viento, la temperatura y la humedad. El Gobierno mantiene por ello un mensaje de prudencia mientras el operativo intenta consolidar los avances y evitar que las llamas vuelvan a ganar terreno.













