Un informe elaborado por la consultora GAD3 para la organización de la visita de León XIV a España recoge que el 97% de los participantes tiene una «opinión positiva o muy positiva» sobre el desarrollo de los actos celebrados entre el 6 y el 12 de junio.
Su presidente, Narciso Michavila, asegura en ‘La Linterna de la Iglesia’ que la visita del Papa además ha logrado revertir la percepción de ser una persona poco conocida: “La gente ha podido conocerle muy bien, analizar sus discursos, y preguntábamos si a raíz de la visita dedica más tiempo a conocer la doctrina del Santo Padre, y el 57% dice que sí”.
La visita del Papa a españa, importante para millones de jóvenes deseosos de respuestas
Parroquias, colegios, universidades o movimientos fueron el canal por el que muchas personas se informaron sobre la visita de León XIV a nuestro país, lo que a juicio del consultor pone de manifiesto “las muchas realidades que tiene la Iglesia en España”.
“Es bonito ver que no hay un solo rincón de España que no vinieran a Madrid para seguir los principales actos. Talavera ha movilizado mucha gente, la provincia de Toledo, barrios de Madrid… La mayoría de los que asisten a estos actos es gente del barrio, luego los pueblos de alrededor y otros que vieron en otros medios de transporte”, ha agregado.
Para Michavila, los mensajes espirituales es lo que más ha llamado la atención de los asistentes en un contexto social donde cada vez más jóvenes buscan respuestas. En este sentido, destaca al «medio millón de jóvenes en la Vigilia de la Castellana arrodillados en silencio y rezando buscando encontrarse en un mundo tan complicado para ellos».
Del silencio a profesar la fe sin complejos: los jóvenes superan su miedo a mostrarse católicos
La media de los encuestados por GAD3 es de 36 años. Existen diferencias de percepción sobre el viaje de León XIV a España entre jóvenes y mayores: “La gente mayor busca más reposo y el joven más implicación”.
Por su parte los jóvenes, subraya Narciso Michavila, se declaran “católicos sin complejos, no van pidiendo perdón, reconocen que la vida tiene sus complicaciones, sabe que la Iglesia está conformada por pecadores, no se escandalizan por nada, tienen amigos creyentes o no creyentes pero pueden hablar de Dios y de la Iglesia con una libertad que hasta hace poco era muy difícil”.
Una fe que a diferencia de décadas anteriores ya no se oculta en favor de “hegemonías culturales” que parecían dar por amortizadas la cuestión de la trascendencia.
“Hemos vivido unas décadas desde la Revolución Sexual del 68 donde parecía que de forma definitiva se implantaría la fe en la materia y nada de trascendencia y no hay un Dios creador que nos quiere. Lo sorprendente es que este resurgir de la espiritualidad lo vemos no solo en España, también en EEUU, Reino Unido, Francia… Madrid se quedó pequeño”.















