Los Fuegos del Apóstol nacieron como parte de las celebraciones de la víspera de Santiago. La primera referencia conocida data de 1545, cuando la Praza do Obradoiro se iluminaba con candelas. Con el paso de los siglos, aquellas luminarias evolucionaron hacia cohetes, castillos de fuego y grandes estructuras efímeras de madera y tela que se quemaban frente a la Catedral. Con el tiempo, la tradicional recreación de la quema de la fachada fue sustituida por proyecciones audiovisuales para proteger el patrimonio.
Santiago

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