Isabel Díaz Ayuso no participó este viernes en la reunión del Comité Estatal de Coordinación y Dirección del Plan Estatal de Emergencias (CECOD) convocada para abordar los graves incendios de Madrid y Ávila, pese a haber calificado la situación como “el peor incendio de la historia” de la Comunidad. La presidenta madrileña se marchó antes del comienzo del encuentro, según ha adelantado infoLibre.
La reunión contó con la presencia del rey Felipe VI, el presidente de Castilla y León, Alfonso Fernández Mañueco, y el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska. También participaron representantes de la Delegación del Gobierno, la Agencia Estatal de Meteorología, Protección Civil, la Policía Nacional, la Guardia Civil, el Departamento de Seguridad Nacional y la Unidad Militar de Emergencias.
De acuerdo con la información publicada por infoLibre, Ayuso abandonó el lugar justo antes de que comenzara la sesión y los asistentes no fueron informados de las razones de su ausencia. Era el segundo encuentro del CECOD celebrado durante el viernes, después de una primera reunión presidida por Pedro Sánchez en el Palacio de la Moncloa.
La ausencia se produjo después de que la propia Comunidad de Madrid reclamara al Gobierno central que asumiera la dirección de la emergencia. La Puerta del Sol solicitó durante la noche del miércoles la activación de la Situación Operativa 3, el máximo nivel previsto, ante la coincidencia de varios incendios de gran magnitud y el riesgo de que las llamas procedentes de Ávila alcanzaran territorio madrileño.
Interior aceptó la petición unas dos horas después y declaró la emergencia de interés nacional. La dirección estratégica quedó en manos del ministro del Interior y el mando operativo fue asumido por el jefe de la UME, integrando bajo una misma coordinación los recursos estatales, autonómicos y locales.
Ayuso sí permaneció durante buena parte del viernes en el Puesto de Mando Avanzado de Cenicientos, desde donde participó en el Centro de Coordinación Operativa Integrado y compareció ante los medios. Allí anunció ayudas para reparar infraestructuras y limpiar las zonas afectadas, reclamó más recursos aéreos y detalló la movilización de autobuses, hospitales y residencias ante los desalojos.
La amenaza contra los bomberos forestales
La gestión de la emergencia quedó también marcada por el enfrentamiento entre el Gobierno regional y un grupo de 60 bomberos forestales del Infoma que mantiene un conflicto laboral con la Comunidad. Los trabajadores denunciaron que se encontraban en la Dirección General de Emergencias de Las Rozas sin vehículos ni instrucciones para acudir a los incendios y anunciaron que se desplazarían por sus propios medios ante la gravedad de la situación.
El Ejecutivo de Ayuso respondió acusándolos de desarrollar una “estrategia de chantaje” y de actuar al margen de la coordinación oficial. La Comunidad anunció que estudiará “todas las vías jurídicas y administrativas” para depurar posibles responsabilidades por conductas que, según su versión, pudieron comprometer el servicio o dificultar el trabajo de los dispositivos de emergencia.
Los efectivos sostienen, por el contrario, que habían solicitado incorporarse a las labores de extinción y que no recibieron ni medios ni órdenes. El portavoz sindical Alfonso Ferrero aseguró que decidieron trasladarse a sus antiguos parques para colaborar y negó que su intención fuera poner en riesgo el operativo.
Puente y Ayuso llevan la bronca política hasta las llamas
La amenaza de posibles acciones legales provocó una nueva carga de Óscar Puente contra el Gobierno madrileño. “Son implacables. Acabarán persiguiendo a los propios bomberos”, escribió el ministro de Transportes, que añadió que había “motivos para tener mucho miedo a esta gente”.
El choque había comenzado horas antes, cuando Puente acusó a los gobiernos autonómicos del PP de reducir impuestos, debilitar los servicios públicos y recurrir después a la UME para que el Estado les “resuelva la papeleta”. Ayuso defendió que la coordinación con el Ejecutivo central estaba siendo buena, pero advirtió de que no toleraría que ningún “mamarracho” calentara el ambiente durante la emergencia.
Puente respondió directamente: “Si hay una mamarracha en España, esa eres tú”. El intercambio de descalificaciones convivió con los mensajes oficiales de cooperación entre administraciones y añadió una nueva disputa política mientras miles de vecinos permanecían evacuados o confinados por el avance de las llamas.













