“El pasado nunca está muerto. Ni siquiera ha pasado”, escribió William Faulkner en ‘Réquiem por una monja’, aunque en la historia del videojuego echar la vista atrás suele ofrecer resultados bastante más divertidos. Buena prueba de ello es iQue Player, una peculiar máquina creada por la casa de entretenimiento nipona que escondía una Nintendo 64 dentro de un mando, aunque únicamente se distribuyó en el mercado chino.
Resultado de una colaboración entre Nintendo y el ingeniero taiwanés-estadounidense Wei Yen a principios de la década de 2000, el dispositivo surgió como un intento de entrar en el mercado chino durante un periodo en el que el Gobierno mantenía una prohibición sobre la fabricación y venta de consolas domésticas.
Según la interpretación recogida por los abogados de la empresa de Kioto, la legislación no especificaba qué constituía una consola, una circunstancia que condicionó el diseño del producto. El precio de lanzamiento del iQue Player era de 498 yuanes en 2003, aproximadamente 64 euros al cambio actual. Hoy en día, una unidad en perfecto estado y con su caja original ha llegado a venderse por 1.500 dólares estadounidenses, alrededor de 1.315 euros.
iQue Player. / .
Una Nintendo 64 que cabe en la palma de tu mano
A diferencia de las consolas y dispositivos portátiles tradicionalmente asociados con Nintendo, el iQue Player funcionaba como un aparato que bastaba con conectar al televisor y concentraba todo el hardware de una Nintendo 64 dentro del propio mando.
El diseño presentaba los botones A y B en azul y verde, el botón de inicio en rojo y los botones C en amarillo, pero aparte de su distintiva paleta de colores, nada en su diseño exterior revelaba que se trataba de una consola. Al ser, en esencia, un mando, requería una conexión directa al televisor para funcionar. El resultado fue un híbrido extraño entre un mando genérico y tosco y el voluminoso controlador ‘The Duke’ de Microsoft para la primera Xbox, lanzado dos años antes. Pero, volviendo al tema principal, cabe señalar que la solución legal no ofreció grandes resultados, ya que el iQue Player no alcanzó un éxito comercial significativo, aunque eso no frenó la asociación, pues Nintendo lanzó posteriormente Game Boy Advance y Nintendo DS en China bajo la denominación iQue.

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La estrategia contra la piratería
Tras su lanzamiento oficial, en China abundaban las consolas y juegos pirateados, de modo que los equipos de iQue necesitaban desarrollar un sistema para proteger el nuevo producto de la avalancha de títulos falsificados que dominaban el mercado. La solución llegó mediante un sistema de distribución de juegos especial, ya que, a diferencia de la distribución ordinaria, el iQue Player ejecutaba los títulos mediante una tarjeta de memoria flash regrabable insertada en el dispositivo. Cada consola incluía una copia preinstalada gratuita de ‘Dr. Mario 64’ y demostraciones de ‘Super Mario 64’, ‘Star Fox 64’, ‘Wave Race 64’ y ‘The Legend of Zelda: Ocarina of Time’. Pero, además, se podían instalar juegos adicionales en la tarjeta en quioscos o a través del sitio web oficial, que sigue en línea a fecha de hoy.
Un catálogo de 14 títulos en chino simplificado
Eso sí, mientras que el catálogo de Nintendo 64 cuenta con alrededor de 400 juegos, el iQue Player solo recibió 14 títulos, todos adaptados al chino simplificado, entre los que se incluían éxitos como ‘Super Smash Bros.’ y ‘Mario Kart 64’, así como juegos menos conocidos como ‘Custom Robo’. Por el contrario, obras tan importantes como ‘The Legend of Zelda: Majora’s Mask’ y ‘Tony Hawk’s Pro Skater’ quedaron fuera.
También contaba con un adaptador específico para los modos multijugador, que permitía conectar hasta tres mandos secundarios y reunir a cuatro jugadores. El accesorio se reservaba una conexión para futuros módulos de red, pero esa función nunca llegó a utilizarse.

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Una pieza de coleccionista
La importancia histórica del iQue Player está directamente relacionada con su limitada producción y localización geográfica, ya que el dispositivo se distribuyó únicamente en China, donde se vendieron entre 8.000 y 12.000 unidades. En todo caso, el uso de tarjetas de memoria regrabables en lugar de cartuchos producidos en masa aumenta la escasez de las unidades completas que han sobrevivido. A modo de comparación, una NES original con caja y documentación se puede comprar por unos 175 euros en el mercado de segunda mano, mientras que las versiones más extrañas de Nintendo 64 alcanzan casi los 6.000 euros.













