El empresario José Luis Álvarez Almeida (Oviedo, 1970), primero al frente de Otea, Hostelería y Turismo de Asturias, hasta diciembre de 2025, y ahora centrado en sus responsabilidades como presidente de Hostelería de España, tilda de “demagógico” y «falto de sentido común» el proyecto de ley aprobado esta semana por el Ejecutivo estatal que restringe el consumo de tabaco en exteriores, entre ellos las terrazas de bares y restaurantes. El presidente de la patronal del sector en España lamenta que el Gobierno no haya abierto el diálogo con un sector que, asegura, está comprometido, como el que más, con la salud de los españoles.
El sector hostelero ha salido a rechazar en bloque, en Asturias y en toda España, la nueva legislación antitabaco.
Toda norma que vaya encaminada a luchar contra el tabaquismo va a contar con nuestro apoyo. Todo lo que contribuya a mejorar la salud de los españoles nos parece positivo. Lo que criticamos es que este Gobierno ni ha dialogado ni ha consensuado con el sector al que le va a afectar esta norma. Estamos hablando de más de 300.000 empresas. Por respeto, deberían habernos escuchado.
¿No han mantenido conversaciones con los responsables del Ministerio de Sanidad?
Hace aproximadamente un año hablamos de este asunto con el director general de Salud Pública, pero la conversación no fue más allá. Han tenido tiempo de sobra para llamarnos y trabajar con nosotros en medidas de sensibilización y educación para las personas fumadoras. ¿Qué mejor sitio para hacer campañas de concienciación que las propias terrazas? No podemos ser únicamente una herramienta con la que castigar. La norma no va a prohibir fumar; simplemente va a cambiar el lugar donde se fuma.
La ministra, Mónica García, habla de conflicto entre fumadores y no fumadores en las terrazas de la hostelería.
Ese conflicto no existe. Puede haber personas maleducadas, pero no un conflicto. El día de la final del Mundial vimos terrazas llenas de fumadores y no fumadores, vecinos y turistas, y nadie protestó. Bastantes conflictos tiene ya este país como para inventarse más. Además, hoy en día los fumadores son muy conscientes cuando están molestando con el humo a un niño, a un enfermo, a una mujer embarazada… Y no hay problema. Este país ya tuvo demasiadas prohibiciones en el pasado, lo hemos construido entre todos con diálogo y consenso. Cuando yo viajaba con mi padre y con mi abuelo en coche no llevaba cinturón de seguridad. Ahora es inimaginable que ningún niño viaje en automóvil sin cinturón. Eso cambió con multas, sí, pero también con educación. Si hoy los jóvenes no perciben el tabaco como un problema para su salud, es que algo ha fallado en la educación. No se puede fumar en una terraza, pero en la plaza en la que se ha instalado una pantalla gigante para ver la final del Mundial los chavales pueden hacer botellón. Me parece que no estamos acertando en el tiro.
Alertan de problemas de convivencia entre clientes y vecinos, de aglomeraciones en la vía pública para fumar… ¿No están exagerando?
La terraza es un espacio público por cuya ocupación los hosteleros pagamos una tasa al ayuntamiento para desarrollar nuestra actividad. Ahí se nos va a prohibir fumar, pero en la acera, donde nadie paga por ocupar el espacio, sí se podrá. Cuando alguien camina por la calle, ¿quién le va a prohibir fumar si pasa junto a un niño, una persona enferma o alguien al que le moleste el humo? La medida puede resultar contraproducente. En invierno, en el norte, cuando esté lloviendo, ¿dónde va a fumar la gente? Se va a resguardar en los portales. ¿Van a poner los ayuntamientos ceniceros en los portales? ¿En la calle? ¿Los vamos a tener que poner los hosteleros? La gente acabará fumando en los portales y, al final, la culpa será del hostelero. ¿Van a poner marquesinas para fumadores en las calles? A esta norma le sobra despacho y le falta diálogo con el sector. Le falta sentido común.
¿Podría haber cierres?
Entre 2010 y 2020 cerraron en España 21.000 negocios de hostelería. No digo que fuera por la ley del tabaco. Lo que sí digo es que, desde 2010, el número de terrazas prácticamente se ha duplicado. Si ahora les ponemos una cortapisa más, estamos atacando una de las líneas de flotación del sector. La legislación actual ya permite que un establecimiento declare su terraza libre de humos. ¿Cuántas conoce? No lo hacemos porque la sociedad no lo demanda. Si hubiera una demanda real, habría hosteleros que optarían por ese modelo.
¿Cree sinceramente que ampliar los espacios sin humos puede tener un impacto en el turismo?
Yo no soy fumador; mi mujer sí fuma. Cuando salgo a comer, como donde ella quiere. Los fumadores también son prescriptores de negocios y de locales. Estamos poniendo en cuestión nuestro modelo turístico. En Europa, el único país que prohíbe fumar en las terrazas es Suecia, que tiene menos terrazas que Langreo. España probablemente sea el país con más terrazas por habitante del mundo. La terraza forma parte de nuestra identidad. No tiene sentido que un turista pueda fumar en una terraza en Francia o en Italia y aquí no.
Entonces, ¿qué alternativa propone la hostelería?
Si el objetivo es la salud pública, quizá habría que incentivar a los establecimientos que quieran ofrecer terrazas libres de humo. El Ministro de Industria hará una inversión de mil millones de euros en reducir las emisiones de CO2; a lo mejor se podría bonificar o incluso hacer gratuitas las terrazas de quienes opten por un modelo libre de humos, en las que se coloquen carteles disuasorios… Lo que no tiene sentido es prohibir por prohibir.
¿Hay posibilidad de acercar posturas con el Gobierno?
Mi relación con el ministro Jordi Hereu es cordial. En muchas cuestiones estamos de acuerdo y, en las que no, negociamos. Hay una relación permanente de diálogo y consenso. Y lo llevo a gala. No entiendo por qué esa misma relación no puede existir con otros ministerios. Ahora nos queda intentar hacer reflexionar a los partidos políticos y plantear alternativas.
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