Los más pequeños son el alma de la casa, y también el corazón de las fiestas de Moros y Cristianos de Orihuela. La ciudad celebró este miércoles, en el ecuador de una semana intensa de festejos, el desfile infantil con la participación de las 19 comparsas -once moras y ocho cristianas-, demostrando que hay relevo generacional en estas celebraciones declaradas de Interés Turístico Nacional.
Con un recorrido desde el parque de la Ocarasa, pasando por la calle Aragón, la plaza San Sebastián, la avenida de España y las calles Calderón de la Barca y Loazes hasta Alfonso XIII, los niños desfilaron con mucha alegría a ritmo de marchas moras y cristianas y la música característica de cada comparsa, mostrando una herencia recibida de sus familias y de esa gran familia que es la festera, como testigo de aquello que caracteriza a cada comparsa, su ambiente de camaradería y convivencia.
Los bandos estuvieron liderados por las embajadas de los Caballeros del Rey Fernando y los Moros Abdelazíes, en un acto que además es especialmente importante para la Asociación de las Santas Justa y Rufina, cuya junta central se ha propuesto en firme atraer a un público más joven a estas fiestas que iniciaron «los Siete Magníficos» hace más de 50 años. Prueba de ello es el nuevo formato de la Toma del Castillo que se estrenó este martes con un espectáculo en 3D, y también las actividades que se han ido realizando a lo largo del año para transmitir este legado festero entre 1.500 escolares.
Así, el objetivo es dar un contenido cultural e histórico a las celebraciones, para que no sean solo fiesta, copas y noche. No en vano, la asociación está formada por 5.000 personas, alcanzando la cifra de 9.000 teniendo en cuenta precisamente a las familias. Un ritmo de crecimiento de un 10 %, con la incorporación de una media de 500 festeros al año.
Unas fiestas que hay que recordar tienen un impacto económico de 8,5 millones de euros, de los que 3,6 se quedan en la ciudad.
Hitos
Este año, además de la renovada Toma del Castillo, que a buen seguro, a juzgar por su éxito, se mantendrá los próximos años, se ha introducido también el desembarco en la Costa, que pretende marcar otro hito, así como el estreno del himno festero y el desfile en Nueva York en el horizonte el próximo octubre.
Todo ello para buscar un reconocimiento internacional, mientras que el de casa ya se tiene, como dejó patente este miércoles el desfile infantil, recordando la importancia de que los festeros sigan creciendo. Para que siga la fiesta.
Este jueves, una hora después de lo previsto por las medidas decretadas por el aviso rojo por calor y tormentas, será el turno a las 22 horas de la Gran Retreta, inundando las calles de disfraces y poniendo el contrapunto satírico a las celebraciones, para dar paso el viernes y el sábado a los boatos de los bandos de la cruz y la media luna, que están liderados por a los embajadores, Eduardo Aparicio, de la comparsa Caballeros del Rey Fernando; y Francisco Sánchez, de Moros Abdelazíes. Ambas embajadas, como avanzaron en sus recepciones, estrenarán marchas. Para seguir demostrando por qué estas fiestas hacen historia.
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