La Concejalía de Urbanismo de Alicante detecta nuevas irregularidades en la discoteca Tambora, que ya ordenó cerrar en 2025 por falta de licencia. El Ayuntamiento constata que, pese a que la empresa ha solicitado permiso para llevar a cabo eventos al aire libre, no cuenta con ningún decreto favorable que lo avale. Además, los servicios municipales también han ordenado la demolición de obras ejecutadas en la parcela, por carecer de la autorización necesaria.
La apertura de Tambora, una discoteca al aire libre en La Albufereta ubicada en la misma parcela que la conocida sala de fiestas Magma, fue anunciada en mayo de 2025 como «un lugar de música y fiesta» situado en «un entorno que te hará vibrar», y abrió sus puertas el 11 de julio, con el primer evento. El local se popularizó rápidamente y se convirtió en punto de encuentro de los más jóvenes durante todo el verano.
Sin embargo, tras una inspección policial a mediados de julio del pasado año, el Ayuntamiento terminó decretando el cese de actividad en septiembre, por la falta de licencia de actividad. Este verano, el establecimiento ha vuelto a abrir sus puertas en la misma ubicación, pero con un aspecto renovado, que incluye una nueva zona de aparcamiento asfaltada y la colocación de más sombrajes. Este año, desde la Concejalía de Urbanismo han vuelto a detectar irregularidades en el funcionamiento del negocio.
Denuncias, inspección y cese
Según ha podido saber INFORMACIÓN, el Ayuntamiento ha recibido al menos dos denuncias: una de la Asociación de Vecinos Torre Águilas, de La Albufereta, en la que se alertaba de la realización de trabajos en la parcela posiblemente sin licencia; y otra de la Asociación de Locales de Restauración y Ocio de Alicante (Alroa), advirtiendo de que Tambora había reabierto sus puertas sin licencia de actividad.
En este contexto, la Policía Local inspeccionó las instalaciones el pasado 4 de julio, comprobando que Tambora ejerce la actividad de instalación temporal de eventos al aire libre, con música. Al respecto, aunque indican que existe solicitud para poder ejercer la actividad, también remarcan que esta petición no cuenta con ningún decreto o informe favorable que la avale.
A raíz de la inspección, la Concejalía de Urbanismo ha constatado que la mercantil responsable de la discoteca presentó declaración responsable para desarrollar los eventos, pero que el expediente cuenta con un informe del servicio de Seguridad que pone de manifiesto que el Plan de Actuación ante Emergencias presentado por Tambora no se ajusta a los mínimos exigidos en la Ley de Espectáculos Públicos de la Generalitat Valenciana. Además, se considera no apto el uso provisional solicitado en dicha parcela de La Albufereta.
En cuanto a la petición de la empresa para una ubicación «temporal» de la actividad, los trabajadores públicos consideran que la regulación aplicable determina que estas instalaciones no pueden extenderse más allá de cuatro meses, como máximo. En el caso de Tambora, indican que «se ha incumplido de forma evidente» este supuesto, al no haber sido retirada la instalación inicial de julio de 2025. Por tanto, concluyen que procede la suspensión de la actividad de forma inmediata, aunque esta aún no ha sido decretada por el Ayuntamiento.
Orden de demolición y «riesgo de atropello»
A su vez, este mismo mes de julio, la Concejalía de Urbanismo también ha emitido una orden de demolición de obras ejecutadas sin licencia, reclamando que se devuelva el edificio en cuestión al mismo estado en el que se encontraba antes de vulnerar la normativa.
En concreto, se apunta que se han instalado pérgolas sin la necesaria autorización y que consta un expediente de infracción urbanística por movimiento de tierras, necesario para el asfaltado del nuevo aparcamiento, que tampoco ha contado con licencia municipal.
En la misma línea, como ya ocurrió el pasado año, el departamento de Tráfico ha aportado un nuevo escrito en el que se informa desfavorablemente sobre el Plan de Movilidad Peatonal y reitera lo afirmado en 2025, cuando alertó «del evidente riesgo de atropello» en el entorno: «La posibilidad de tener un aforo teórico de 2.278 personas [junto con la discoteca adyacente] conllevaría una mayor movilidad en esa misma ubicación y, como consecuencia, un incremento de los problemas de seguridad», indicaban los técnicos entonces.
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