El Mundial es con diferencia la competición más importante del mundo del fútbol. El título con el que cualquier jugador sueña, la competición más vista en todo el planeta, un trofeo que puede llegar a cambiar el estado de ánimo de gran parte de la población de un país… Por todo ello, la Copa del Mundo se presta también como el escenario ideal para llevar a la práctica algunas modificaciones en el deporte rey, ya sea el uso de mejor tecnología, la modificación de alguna norma o la aplicación de una nueva.
Entre los casos más recientes destacan la inclusión del spray en Brasil 2014 para marcar el punto exacto donde se debe situar el balón o la barrera, así como la aparición definitiva del VAR en Rusia 2018. De esta manera, en la finalizada edición de Estados Unidos, México y Canadá, la FIFA introdujo nuevas reglas centradas principalmente en acelerar el juego y reducir la pérdida de tiempo, así como en evitar las simulaciones o las faltas de respeto con la boca cubierta.
La ‘Ley Vinicius’ y el chip en el balón, los principales cambios
Tras lo sucedido entre Vinicius y Prestianni en los dieciseisavos de la pasada UEFA Champions League, cuando el argentino se tapó la boca para insultar al futbolista con un presunto comentario racista, FIFA decidió cortar de raíz el problema y crear la denominada ‘Ley Vinicius’, por la cual si un jugador se tapaba la boca, sería expulsado. Instaurada en el Mundial, la nueva regla le costó la tarjeta roja a Almirón y a Hincapié, respectivamente en un Paraguay-Estados Unidos y en un México-Ecuador, pero no así a Cucurella en la final o a Bellingham, entre otros futbolistas. ¿El motivo? Resulta difícil para el colegiado interpretar si al taparse la boca un futbolista lo hace para insultar o no, pues con el pasar de los años el gesto se ha convertido en prácticamente instintivo.
Otro gran cambio fue en el protocolo del VAR, el cual desde el Mundial podrá intervenir en los córners mal concedidos, aunque únicamente en aquellos casos en los que se señale saque de esquina y no lo sea. Resulta difícil comprender el criterio para no poder revisar ambos supuestos, por lo que probablemente la norma termine matizándose tarde o temprano. También puede entrar desde ahora el VAR en un nuevo supuesto de confusión de identidad, ya que, en caso de que una falta se sancione con amarilla y realmente quien la provoca la haya simulado, la amarilla pasa a ser para él. El caso más relevante de esta nueva aplicación fue en el Suiza-Argentina, donde una amarilla a Paredes se transformó en una segunda cartulina a Embolo. También se pueden revisar ahora expulsiones provocadas por una segunda amarilla mal mostrada, y no únicamente en casos de roja directa.
Más allá de los cambios en el protocolo VAR y la aplicación de la ‘Ley Vinicius’, la otra gran novedad era la aparición de un chip en el balón para detectar cuando este era tocado por un futbolista. Si bien esta tecnología no ha permitido todavía que el sistema para reconocer los fueras de juego pase de semiautomático a automático, sí sirvió para determinar que el gol de Gvardiol en el Croacia-Portugal no debía subir al marcador por un toque de Matanovic imperceptible al ojo humano. Sin embargo, el sistema del chip ha generado algunas dudas, al no haber sido capaz de detectar un toque del esférico en la cámara durante el Inglaterra – Noruega, aun cuando este parecía evidente.
Donde sí parece haber pocas dudas respecto al éxito de los cambios de normativa es en aquellos que buscaban perseguir las pérdidas de tiempo, ya que los jugadores sustituidos dispusieron de un máximo de diez segundos para abandonar el campo y, en caso contrario, el equipo quedaría momentáneamente en inferioridad numérica. Además, también fue modificada la gestión de las lesiones, pues ahora cualquier jugador atendido dentro del campo debe salir y permanecer fuera durante un minuto antes de regresar, salvo que deba ser atendido por estar sangrando, en cuyo caso podrá regresar una vez se detenga la hemorragia.













