Se suele decir que X jugador podría ser cualquiera de nosotros, pero me niego a pensar que cualquiera de nosotros habría aguantado lo que ha aguantado Ferran. No debe ser fácil gestionar una carrera con tanta crítica desde tan joven. Y todas ellas muy injustas. Este Mundial ha sido casi el reflejo de lo que ha sido su vida futbolística. Había muchos que le estaban esperando después de ese primer partido en el que Cabo Verde cerró las puertas del gol a toda la selección. Pero parece que él había sido el único que se había quedado sin marcar. Y de aquellas críticas a tocar el cielo han pasado tan solo unas semanas que parecen años. No sé si él sabe que el gol no es el mejor legado que deja a todos los niños que sueñan con ser futbolistas. Seguramente Ferran deja una lección que ya nadie podrá borrar. El trabajo no siempre trae el éxito, pero mucho mejor trabajar para tener más opciones de éxito.
El davanter Ferran Torres celebrant el gol del triomf en la final de la Copa del Món 2026. / Nick Potts/PA Wire/dpa
Ferran fue creciendo en el Mundial con voz baja. Estaba de fondo mientras los debates se marchaban a otros nombres tanto de otras selecciones como de la propia Roja. Alzó la voz contra Portugal con una asistencia increíble que dejaba a Mikel Merino solo delante de Diego Costa. Era solo el prólogo de una historia que ni mucho menos había cerrado. En el resto de encuentros fue firmando capítulos con desmarques, con fútbol y con una inteligencia que demostraba que es un futbolista mucho más completo de lo que los ‘haters’ ladran. Porque Ferran tenía un remate final preparado.
Si en aquel encuentro contra Arabia Saudí le pedía al viento que fuera legal el gol, ese ‘no’ del VAR le hizo más fuerte. Y eso es lo que Ferran ha enseñado a los más pequeños. En la vida, el delantero se ha encontrado con muchos ‘no’ que seguramente no merecía. Ese es solo uno de esos. Pero salir con tanta personalidad a una final del mundo desde el banquillo vuelve a demostrar que la crítica te debe hacer más fuerte. Los niños que al salir de clase se marchan a entrenar en sus equipos y que el fin de semana, de manera justa o injusta, son suplentes, verán en Ferran a un ejemplo de vida. Un motivo por el que imaginarse alguna vez en la vida marcando el gol que da una victoria saliendo desde el banquillo. Tal vez no en una final de un Mundial, eso es solo para unos elegidos, pero sí en cualquier otro escenario.
Mensaje para los haters
En los últimos tiempos, las redes sociales se han convertido en un estercolero sin igual. Ferran ha sido un ejemplo más de centro de la diana injusto y que solo saca los colores a los cuatro ‘tolilis’ que tienen mucho tiempo libre, frustraciones y cuya vida debe ser bastante triste. Debe servir para recapacitar y dejar claro que todo ese odio no debe salir gratis. Sobre todo porque como he dicho al principio, Ferran no podríamos ser cualquiera. Solo alguien con mucho aguante, con mucha cabeza y con bastante personalidad aguanta las tonterías que día tras día le llegan a él y a su familia al móvil. Y no solo de cuatro tarados, sino de algunos medios de comunicación que también deben pensárselo dos veces.
Yo no me escondo. No sería capaz de aguantar esa cantidad de comentarios que de vez en cuando se han soltado contra Ferran. Ya no solo por mí, sino por lo que sabes que le toca aguantar a tu familia. Tal vez por eso yo solo soy un tipo que escribe palabras y él marca goles en una final de un Mundial. Y además aparece en las entrevistas tan tranquilo que asusta. «Me gusta meter las difíciles y fallar las fáciles. Me gusta que me critiquen para después callar las bocas». Gracias por tanto Ferran. A partir de hoy marca las fáciles, las difíciles o las que quieras. Tú ya tienes un gol en una final de un Mundial. El resto… a cola. Eres campeón del mundo.












