un ejército de robots entrega libros en 60 segundos

El divulgador de viajes y tecnología, Sergio Parra, ha relatado en el programa ‘Herrera en COPE Cataluña‘ su visita a una fascinante biblioteca del futuro ubicada en Shenzhen, China. Se trata de un espacio completamente automatizado donde los libros son gestionados y entregados por robots, ofreciendo una visión de lo que podría ser el futuro de estos centros culturales. Parra, un «buscador de rincones extraños», como fue presentado por el comunicador José Miguel Cruz, compartió su experiencia en un lugar que combina la tradición del libro en papel con la más alta tecnología.

La principal característica de esta biblioteca es que está totalmente automatizada

Una coreografía robótica 24/7

La principal característica de esta biblioteca es que está totalmente automatizada y, además, su funcionamiento interno es visible para el público. «Lo más interesante es que tú puedes ver por dentro cómo funciona, es transparente«, ha explicado Parra. El sistema permite que cualquier persona, a cualquier hora del día o de la noche, pueda solicitar un libro a través de una pantalla. En ese momento, «se pone en marcha una coreografía de máquinas, robots, brazos» que buscan el ejemplar en estanterías de 18 metros de profundidad y lo entregan en menos de 60 segundos.

El proceso de devolución es igualmente automático. Al depositar un libro, un sistema de brazos robóticos lo recoge y lo devuelve a su lugar exacto. Esto es posible gracias a que todos los ejemplares cuentan con un código RFID de localización, que permite a la biblioteca saber no solo qué libro es, sino dónde se encuentra en todo momento. «Si en el momento un brazo robot tuviera un fallo y se cae el libro al suelo, todos los robots saben dónde está ese libro en ese momento, y van a por él«, ha detallado el divulgador.

Pedir un libro es poner en marcha una especie de nave espacial gigantesca»

La paradoja: tecnología y censura

Esta biblioteca representa, según los participantes en la tertulia, «la gran paradoja» de cómo la tecnología, que en su día pareció una amenaza para el formato físico por la digitalización y los libros digitales, se ha convertido en un «gran administrador» del papel. El centro alberga un fondo de 8 millones de libros, aunque Parra ha matizado que la inmensa mayoría están en chino. Además, ha señalado que el catálogo está sujeto a las políticas del país: «No todos los libros están» y los que sí lo están, «a veces están un poquito recortados».

No es necesario hacerse un carnet de socio ni realizar inscripciones complejas. Todo funciona a través de AliPay, una

No es necesario hacerse un carnet de socio ni realizar inscripciones complejas. Todo funciona a través de AliPay, una «superapp» muy extendida en el país.

El futuro ya es presente en China

El acceso a la biblioteca también refleja el avance tecnológico de China. No es necesario hacerse un carnet de socio ni realizar inscripciones complejas. Todo funciona a través de AliPay, una «superapp» muy extendida en el país. «Escaneas el código, te reconoce automáticamente y ya está, no tienes que hacer nada más«, ha comentado Parra, contrastándolo con los métodos más tradicionales.

Parra ha vinculado esta automatización con otra tendencia en el país: las llamadas «fábricas oscuras«. Se trata de centros de producción que operan sin luz porque ya no hay trabajadores humanos en su interior, solo robots. Aunque existe supervisión, la idea es que funcionen de manera autónoma.

Este es el futuro que nos espera, o al menos el futuro que le espera a China»

El divulgador ha concluido su intervención con una anécdota personal que ha calificado como un «pequeño acto de terrorismo cultural«. En una de sus visitas, decidió dejar un ejemplar de su libro, ‘Sapienciología‘, en una de las estanterías de la biblioteca. Lo sorprendente, según ha relatado, es que la iniciativa funcionó, ya que en un viaje anterior hizo lo mismo y recibió un mensaje a través de WeChat de un lector chino que había encontrado el libro y le «estaba gustando mucho».

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