Leo Messi cambia su expresión para tornarse duro y silencia una sala abarrotada de móviles grabándolo todo, cadenas de oro XXL, zapatos de plataforma, vestidos muy cortos, trajes pijama con zapatillas chancla. Están todos ahí y han pagado por ver a Leo Messi y cuando Rodri intenta hablar silban, pitan, emiten sonidos despectivos. Y Leo les manda callar porque respeta a la selección española, a Rodri, al seleccionador. Porque no tiene ninguna cuenta pendiente con España sólo gratitud y admiración.
No se separa Rodrigo de Paul de Leo. Es un tipo con una vitalidad y un desparpajo que combina con la personalidad de Leo Messi. Parecido al guardameta Pinto. ¿Se acuerdan de él? El portero azulgrana que ahora es cantante.
Leo es el capitán de la albiceleste, se siente responsable de una generación que se colgó la estrella en Qatar y desde entonces vive de prestado. Ha prolongado Messi la vida de esta selección que parece inmortal y en la ciudad que nunca duerme, el asado de la cábala llega por la noche. Ríen más que comen. Quiere prolongar Leo un Mundial que le ha hecho feliz.
La pizarra se borra por arte de magia cuando alguien escribe ‘así frenaremos a Messi’ porque no existe una táctica infalible. El marcaje al hombre está descartado porque Leo te deja en evidencia y te destroza a la velocidad de Usain Bolt. Una selección como la española no sabría ni querría cerrarse atrás fabricando una barrera como la pinya de un castell porque no tiene nada que ver con su ADN. Así que España para intentar ganar la estrella a Leo Messi simplemente intentará llevar su estilo a la perfección. Mejorar incluso las semifinales ante Francia.
Orden defensivo, estrechar espacios, coberturas rápidas, evitar faltas cerca del área porque Messi es letal e impredecible, cortar líneas de pase presionando a quien lleve el balón, concentración mental porque a Leo le sobra con una décima de segundo para iniciar una jugada. Todo esto ya lo hace España habitualmente. Ha madurado haciendo precisamente esto.
Rodri transmite serenidad. Te lo llevarías a casa para que leyera un cuento a los niños antes de dormir, con esa voz que da el espacio justo a cada palabra para que no altere. Sereno como su fútbol. Está tan convencido de como debe jugar España que hace una reflexión certera: “Creo que el fútbol de los equipos pasa por el centro del campo y más en el fútbol moderno. Ellos tienen un gran centro del campo, nosotros también. Así que será una batalla importante. No creo que sea definitorio, pero sí que el que se haga con el control tendrá más opciones”.
Dani Olmo es importantísimo. Juega como nadie en los espacios reducidos, se gira rápido cuando recibe de espaldas, entiende el juego como pocos. Su último pase es una maravilla. Cualquiera puede marcar en la selección española.
Todo con el balón. Empezando por Cubarsí y Laporte, siguiendo con Cucurella y Porro. Todo con el balón haciendo que Fabián la duerma. Todo con el balón, para que Oyarzabal o Mikel Merino o Lamine, que presiona e intimida, culmine la jugada. Todo con el balón porque si lo tiene España no lo tendrá Messi. Quien secuestre el balón tendrá la estrella. Si España es capaz de que pase el tiempo sin que Messi entre en contacto con el balón en la zona peligrosa del campo tendrá mucho ganado.











