El magistrado Jesús Villegas ha analizado la sentencia sin precedentes en la historia de la democracia española que condena al hermano de un presidente del Gobierno en ejercicio. Durante su intervención en el programa ‘El Cascabel‘ de TRECE, conducido por el comunicador José Luis Pérez, Villegas ha afirmado que lo fundamental no es el parentesco del condenado. «Lo importante no es que sea hermano ni que deje de serlo, lo importante es que es culpable, y eso es lo que tenemos que tener en cuenta», ha sentenciado, subrayando que «todos somos iguales ante la ley«, ya sea «un personaje muy elevado» o «la persona más humilde de España».
Villegas ha expresado su satisfacción por el fallo, no porque se condene a alguien, sino porque «se haya hecho justicia y que se haya aplicado la ley». Considera la sentencia una «reivindicación de la magistrada instructora», que según él ha pasado un «auténtico calvario» debido a infundios y acusaciones falsas por parte de las «cloacas del PSOE». El magistrado ha destacado que los esfuerzos de la jueza se han visto «coronados con la justicia y con el respaldo del tribunal colegiado de la audiencia provincial».
Críticas a la reacción del Gobierno
Frente a la reacción del Ejecutivo, que sugiere que la justicia busca derribar al Gobierno, el magistrado ha calificado este argumento de «aburrido» y «muy sobado». Atribuyendo la idea al «señor Puente», Villegas ha retado al Gobierno a señalar los errores del fallo. «Somos un puñado de jueces fachas, peligrosísimos, neofranquistas, queremos acabar con el estado de derecho. Pues que nos digan dónde se equivoca la sentencia, dónde la sentencia es falsa, en qué punto la podemos rebatir», ha declarado de forma irónica.
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Para Villegas, al no poder rebatir el contenido jurídico de la sentencia, el discurso del Gobierno se convierte en «la palabrería de siempre». Se pregunta dónde se puede apreciar en el fallo «que haya un pronunciamiento, que haya un contenido que vaya contra el gobierno», concluyendo que no se oye nada al respecto por parte de sus críticos.
La posibilidad de recurrir la sentencia
Preguntado por la recomendación que daría al abogado del condenado, el magistrado ha señalado que «la esperanza es lo último que se pierde» y que, por tanto, cree que «cualquier abogado recomendaría a su cliente que siguiera adelante». Sin embargo, ha introducido un matiz jurídico clave para entender las implicaciones de un posible recurso.
El experto ha explicado el principio de ‘reformatio in peius‘, un término latino que impide que un tribunal superior imponga una condena más grave a quien recurre. «Cuando yo recurro no puede haber una reformatium peyorativa, una reforma a peor», ha aclarado. «Cuando yo recurso, recurro es siempre para que me bajen, no me pueden poner una pena mayor, más grande».

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Prueba indiciaria, no falta de pruebas
El magistrado también ha rebatido el argumento de Moncloa de que solo existe una «acumulación de indicios, pero no hay pruebas». Villegas ha sido tajante: «Prueba hay, no se puede condenar a nadie sin pruebas«, pero ha matizado que existen diferentes tipos. En este caso, se trata de una «prueba indiciaria«, que se basa en «razonamientos indirectos» pero que «es tan prueba como cualquier otra».
Finalmente, ha defendido la lógica del tribunal, afirmando que «los jueces no son imbéciles» y que resuelven «con la lógica, con la razón en la mano». Según Villegas, el relato de que se creó una plaza expresamente para el hermano del presidente «es la que resulta más razonable», mientras que «otras explicaciones es que no tienen sentido, son absurdas, son mucho menos creíbles». Para él, la clave del fallo reside en que es «la explicación más racional».








