Ricardo Riccò contó con una de las trayectorias más polémicas en toda la historia del ciclismo profesional. Ahora, con una sanción de por vida, ha hablado abiertamente de su época, y deja frases como la siguiente: «Me dopé cuando todo el mundo se dopaba«.
Ricardo Riccò habla de su vida después de la sanción permanente por dopaje
El ciclista italiano no tiene problema en reconocer que utilizó sustancias no permitidas por la competición para mejorar su rendimiento. Pero lo que también quiere que quede claro es que, por lo menos acorde a sus testimonio, su caso no se trataba de una excepción: era la regla.
Una de las historias más críticas que comparte Riccò es la que explica que estuvo a punto de perder la vida; el ciclista se pasó cerca de un año recurriendo a autotransfusiones, pero eso fue lo que provocó una grave crisis que casi acaba con él.
Riccardo Riccó , en una imagen de archivo / sport
Lo que ocurrió es que según su propio relato, Riccò desconocía que debía utilizar cortisona inmediatamente después del procedimiento. Pero no habla de la situación como algo inaudito, de hecho, asegura que él no fue ni el único en usar esta técnica ni el encargado de crearla. Así cita casos como el de Francesco Moser, quien reconoció haber recurrido a transfusiones cuando batió el récord de la hora en México.
Aquello que sí niega con rotundidad Riccò es que estuviera involucrado en una red de tráfico. De hecho, el ciclista asegura que llegó a demostrar por vía jurídica que no tenía nada que ver con una supuesta trama que girase en torno al tráfico de sustancias dopantes.

Ricco, condenado / sport
Más allá de eso, el italiano enfatiza de nuevo que prácticamente todo ciclista destacado de su época se acabó viendo vinculado con casos de dopaje; únicamente mencionó como excepciones a Damiano Cunego y Paolo Bettini. Y es que está convencido de que, cuando había intereses económicos de por medio, el dopaje era una realidad plenamente asentada en el ciclismo.
De hecho, que Riccò acabara en el más completo ostracismo del ciclismo es algo que le acarreó muchísimos problemas. El ciclista asegura que entró en depresión, y es que le era increíblemente difícil ver a otros competir mientras él estaba totalmente apartado.

Riccardo Riccò (izquierda) / sport
Riccò llegó hasta tal punto que terminó odiando la bicicleta. Tan solo hace 3 años que volvió a subirse en una, después de una etapa de terapia. Ahora, es capaz de disfrutar del ciclismo como un aficionado más; monta puramente por placer.
Después de ser una de las grandes promesas italianas del ciclismo de finales de los 2000, es obvio que Riccò vivió una etapa increíblemente oscura. Aunque ahora haya dejado atrás aquella gloria como vencedor de múltiples etapas del Giro de Italia, ha logrado reencontrarse con su gran pasión.












