En el seminario creían que no podría soportar el ritmo, en realidad, a los seminaristas les costaba mantener el mío

José Agustín González Contreras tiene 73 años y acaba de ser ordenado sacerdote en Córdoba. El pasado 27 de junio, en la Mezquita-Catedral, se convirtió en uno de los ocho nuevos presbíteros de la diócesis. Nacido en Chile, dejó atrás una exitosa carrera como arquitecto a los 55 años para seguir su vocación.

Su recorrido comenzó hace diez años, cuando se trasladó a Italia para ingresar en un seminario internacional con seminaristas de 26 países. A pesar de la diferencia de edad, ya que la mayoría de sus compañeros «tenían un tercio de mi edad», su perseverancia sorprendió a todos. «Para Dios, en realidad, no hay tardíos», afirma con convicción.

Un ritmo inesperado en el seminario

El propio rector del seminario admitió sus dudas iniciales sobre si González Contreras podría soportar el exigente ritmo. Sin embargo, pronto cambió de opinión. «Al poco tiempo se dio cuenta de que a los seminaristas, en realidad, les era difícil mantener el ritmo mío», explica el nuevo sacerdote.

Durante su formación, aprovechó su experiencia profesional para «hacer escuela con los muchachos», enseñándoles nociones básicas de arquitectura para que pudieran aplicarlas en sus futuras parroquias, ya sea para mejorar o construir un templo.

Una vocación que siempre estuvo ahí

González Contreras siente que su vocación «siempre estuvo» presente. Desde su infancia, participando en los scouts de su parroquia en San Bernardo (Chile), siempre sintió una inclinación por el «servicio a los demás». Sin embargo, las circunstancias históricas de su país en los años 60 y 70 ocultaron esa llamada, ya que no encontraba un referente claro a seguir.

A los 17 años, tuvo que tomar una decisión sobre su futuro y se decantó por la arquitectura. A pesar de que un párroco organizó una reunión con arquitectos para disuadirlo, mostrándole un panorama poco alentador en un país como Chile, él siguió adelante. Al no tener una señal clara hacia el sacerdocio, se volcó por completo en su carrera desde el primer día.

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