La empresa concesionaria Tragsa ya ha iniciado los primeros trabajos sobre el terreno previos a la demolición del puente que une Granja Florencia con la Nacional 122 después de que la estructura sufriera un colapso parcial en la viga central que será eliminada por seguridad en la nueva solución arquitectónica ideada y erigida por los técnicos de la Diputación de Zamora.
Los trabajos desempeñados desde el viernes se están centrando en tareas de limpieza de vegetación y barimetría que ofrecen un estudio detallado del relieve del lecho del río Duero en ese punto concreto del cauce, tal y como ha apuntado el presidente de la Diputación de Zamora, Javier Faúndez. El proyecto de demolición se ha adjudicado por un importe de 1,1 millones de euros y deberá completarse antes de finalizar el año.
La hoja de ruta del derribo vendrá marcada por las directrices que marque este miércoles la Confederación Hidrográfica del Duero en una reunión con los responsables y técnicos de la institución provincial en la que también se abordarán los criterios de cara a la construcción del nuevo viaducto.
Está previsto que el derribo se acometa mediante la construcción de dos penínsulas que permitan anclar las grúas pesadas, unas indicaciones que se amoldarán a las recomendaciones realizadas desde el organismo dependiente del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico.
El pleno de agosto abordará el coste del nuevo viaducto
La Diputación de Zamora llevará al pleno del próximo 7 de agosto la incorporación con cargo a remanente de los 5,2 millones de euros previstos para la redacción y ejecución del proyecto del nuevo puente que reconectará las localidades de Villalazán y Peleagonzalo al paso de la carretera provincial ZA-P-2102.
















