Hay decisiones legales que suelen dejarse para más adelante, hasta que la enfermedad ya ha avanzado demasiado. En el caso del alzhéimer, ese retraso puede complicar enormemente la gestión del patrimonio y obligar a la familia a enfrentarse a procedimientos judiciales que podrían haberse evitado con previsión.
La notaria María Cristina Clemente Buendía, de la Notaría Buendía en Alicante, ha explicado en un vídeo publicado en su cuenta de Instagram que existe una escritura que muchas personas desconocen o no consideran necesaria hasta que es demasiado tarde.
Sin embargo, otorgarla a tiempo puede facilitar la toma de decisiones cuando la persona ya no puede hacerlo por sí misma y evitar conflictos familiares, decisiones especialmente difíciles y largos trámites judiciales.
El momento donde el alzhéimer no pueda tomar decisiones por tu cuenta
Cuando una persona es diagnosticada de alzhéimer, con el paso del tiempo pueden surgir decisiones especialmente difíciles para la familia. Uno de los problemas más habituales aparece cuando ya no puede seguir viviendo en su domicilio y necesita ingresar en una residencia, un cambio que suele implicar un importante desembolso económico.
En muchos casos, el dinero necesario no está disponible en efectivo, sino en el valor de la vivienda habitual, lo que obliga a venderla para afrontar esos gastos. Es precisamente en situaciones como esta donde, según explica la notaria, contar con un poder preventivo otorgado con antelación puede evitar complicaciones legales, conflictos familiares y largos procesos judiciales.
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Es entonces cuando muchas familias se encuentran con un obstáculo inesperado. Aunque la venta de la vivienda permitiría asumir el coste de una residencia, llevar a cabo ese trámite deja de ser sencillo cuando la persona afectada ya no puede otorgar su consentimiento.
Sin una autorización previa, los familiares se ven obligados a recurrir a la vía judicial para poder gestionar su patrimonio, un proceso que suele alargarse durante meses y que añade una carga económica y emocional en un momento ya de por sí complicado.
La clave, explica la notaria, es actuar antes de que la enfermedad avance y la persona deje de poder decidir por sí misma. En ese momento entra en juego el llamado poder preventivo, un documento que permite elegir con antelación a alguien de plena confianza para que pueda tomar decisiones en su nombre si llega a perder esa capacidad.
De este modo, se evita tener que recurrir a un procedimiento judicial para que esa representación sea reconocida, tal y como recoge el Consejo General del Notariado.















