Todos respiran con alivio. Y «respirar» es el verbo perfecto. Ayer los vecinos de El Verger y también los de la playa de les Marines de Dénia que están cerca de ese otro pueblo contenían la respiración. A los primeros se les llegó a pedir que se confinaran en sus casas y cerraran a cal y canto puertas y ventanas. A los de les Marines se les dijo que estuvieran alerta y que si detectaban olor a chamusquina también se confinaran en sus viviendas.
El pavoroso incendio en el desguace de El Verger comenzó sobre las 16 horas. A las 19 horas, el tóxico humo se había disipado y se levantó el confinamiento. Los bomberos de Dénia y de Oliva realizaron un formidable trabajo. Lo primero, aislar el fuego y evitar que prendiera en los cientos de coches amontonados. «Menos mal. Podía haber sido catastrófico», ha comentado esta mañana un agricultor que había acudido al campo de naranjos que linda con el desguace.
El desguace permanece hoy cerrado al público. No obstante, la actividad se ha retomado. Ya no hay llamas ni mana humo. La zona del fuego está aislada del resto del negocio (es un desguace que ocupa una importante superficie). El Consorcio de Bomberos de Alicante no ha dado esta mañana el incendio por extinguido, pero es cuestión de horas que se declare totalmente sofocado.
Chatarra negra y carbonizada
Lo que ha quedado es chatarra calcinada. Está absolutamente carbonizado el camión que primero se prendió fuego. Es el que se utiliza para retirar y compactar los coches desguazados. Vehículos ya convertidos en chatarra y «prensados» también han quedado negros y calcinados. También ardieron embarcaciones con el casco de fibra de vidrio (ese material provocó el denso humo negro). La destrucción en esta parte del desguace constata lo virulento que fue el fuego.
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