España ya conoce el último obstáculo que deberá superar para alcanzar las semifinales del Mundial 2026. La selección de Luis de la Fuente se medirá a Bélgica en los cuartos de final después de dejar en el camino a Portugal (1-0), mientras que los ‘Diablos Rojos’ sellaron su clasificación con una contundente victoria frente a Estados Unidos (4-1). El gran protagonista del conjunto dirigido por Rudi Garcia fue Charles De Ketelaere, autor de un doblete y una asistencia en una actuación que confirmó el buen momento que atraviesa el futbolista del Atalanta.
A sus 25 años, De Ketelaere representa el relevo generacional de una Bélgica que busca dejar atrás la etapa de la denominada ‘generación dorada’. Después de varios años creciendo a la sombra de futbolistas como Kevin De Bruyne o Romelu Lukaku, el atacante llega al cruce contra España convertido en uno de los grandes referentes ofensivos de su selección y en uno de los nombres propios del campeonato.
Su camino hasta la élite, sin embargo, no ha sido lineal. Formado en la cantera del Club Brujas, De Ketelaere irrumpió muy joven en el primer equipo gracias a unas condiciones poco habituales: 1,92 metros de altura, una técnica exquisita y una capacidad para jugar entre líneas impropia de un futbolista de su envergadura. Su explosión definitiva llegó en la temporada 2021-22, cuando lideró al conjunto belga con 18 goles y 10 asistencias entre todas las competiciones.
Estuvo en el radar del Barça
Aquella campaña despertó el interés de media Europa. También apareció en el radar del FC Barcelona, que seguía muy de cerca su progresión por su polivalencia y talento asociativo. Sin embargo, la delicada situación económica del club azulgrana impidió que el interés se concretara y fue el AC Milan quien apostó por él en el verano de 2022.
Su etapa en San Siro estuvo lejos de las expectativas. La adaptación al fútbol italiano resultó mucho más complicada de lo previsto y cerró su primera temporada sin marcar un solo gol. Lejos de frenarle, aquel revés terminó siendo decisivo para su evolución.
En 2023 recaló cedido en el Atalanta de Gian Piero Gasperini, donde recuperó la confianza y volvió a exhibir el fútbol que había enamorado en Bélgica. Con libertad para moverse por todo el frente de ataque, firmó una gran temporada, conquistó la Europa League y convenció al club de Bérgamo para ejecutar su compra definitiva.
Un atacante diferente
De Ketelaere es un futbolista difícil de etiquetar. Su posición natural es la de mediapunta, aunque puede actuar como segundo delantero, falso nueve o extremo derecho. Más que un goleador, es un generador de juego.
Zurdo, elegante y con una técnica sobresaliente, destaca por su capacidad para recibir entre líneas, girarse bajo presión y filtrar el último pase. Sus 1,92 metros también le convierten en un recurso en el juego aéreo y le permiten jugar de espaldas para dar continuidad a la posesión.
No es un atacante explosivo ni basa su juego en el desborde constante. Su mayor virtud es la inteligencia para interpretar los espacios y aparecer donde más daño puede hacer. Un perfil diferente, pero cada vez más determinante, que llega lanzado al duelo de cuartos de final frente a España tras firmar una de las actuaciones más brillantes de los octavos de final del Mundial.













