La histórica Dulcería Parrilla ha reabierto sus puertas en la mañana de este martes. Lo hace tras casi un mes con las persianas echadas por la orden de cierre que emitió el Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria. La empresa ha regresado a la actividad gracias a una resolución judicial que le ha concedido una medida cautelar provisional. «La gente está muy contenta de que volvamos a abrir», asegura la propietaria Elena Parrilla.
En las primeras horas, residentes y clientes se acercaron al establecimiento para felicitar al equipo de la pastelería. «Eres una campeona, me alegro mucho tenerte», felicitó un vecino desde la puerta. La propietaria adelanta que están trabajando de la mano del Ayuntamiento capitalino para llevar a cabo las obras necesarias para solucionar los problemas.
Cabe recordar que el origen del conflicto está en una denuncia vecinal en 2021 debido a molestias por malos olores y ruidos. Esta queja motivó una revisión por parte de la administración municipal que verificó que el negocio mantenía un obrador en funcionamiento sin autorización. Una actividad industrial que no es compatible con el planeamiento urbanístico del Plan Especial de Protección del entorno.
La noticia no solo fue un jarro de agua fría para la empresa sino también para el barrio enterno. Tras 120 años de historia, varias generaciones de grancanarios han disfrutado de los famosos pasteles de carne y los dulces. El cariño y apoyo vecinal lo demostraron con una concentración en la fachada de una treintena de personas que exigían su reapertura.
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