Una estadística de las miles que ya se elaboran significaba que Unai Simón sólo había efectuado cuatro paradas en todo el Mundial; esto es, en cuatro partidos. Una ante Cabo Verde, una ante Arabia Saudía y dos frente a Uruguay. España traspasó la eliminatoria de dieciseisavos ante Austria sin que su portero hubiera intervenido para nada. Una sobradez.
Esas cuatro paradas habían servido para batir el récord de imbatibilidad de la selección española (476 minutos de Iker Casillas) y del torneo (517 minutos del italiano Walter Zenga. El contador empezó en Qatar, después del último gol encajado ante Japón y los 120 minutos frente a Marruecos, y continuó contra Portugal. Pero el vecino ibérico le exigió algo más. Lo que se puede esperar de unos octavos de final.
Simón tuvo que intervenir tres veces en el primer tiempo. Cristiano Ronaldo le probó primero; luego, entre João Pinto y Cristiano de nuevo, en dos remates inmediatos uno del otro, reclamaron intervenciones consecutivas. El larguero le salvó antes de alcanzar el descanso. Dicho sea de paso, su colega Diogo Costa también tuvo que hacer tres paradas en el primer tiempo.
Unai Simón para un remate de Cristiano Ronaldo en el Portugal-España disputado en Dallas, correspondiente a los octavos de final. / ALEX SLITZ / Getty Images via AFP
Costa acaba junto a Simón
Pero el meta luso siguió trabajando después del descanso. Terminó con cinco paradas. Le faltó la sexta. La que le habría encumbrado en el mano con Mikel Merino que se le plantó solo, frente a frente, para batirle en el minuto 90. Costa acabó el duelo en el área de Simón. Y no para felicitar al español, sino para ser uno más en el remate, contaminado por la desesperación del equipo portugués por exprimir el tiempo añadido en busca del empate.
«Los importantes son los que salen del banquillo», quiso destacar Luis de la Fuente para reivindicar el acierto de Merino, y el de Ferran Torres, que le filtró el pase al área. «Porque son ellos los que hacen bueno el trabajo de los titulares y dan la energía para culminar ese trabajo», argumentó.
«Los que salen del banquillo hacen bueno el trabajo de los titulares y dan la energía para culminar ese trabajo»

Mikel Merino celebra el gol decisivo de España en la victoria sobre Portugal, fraguada en el minuto 90. / THOMAS COEX / AFP
608 minutos sin encajar
Merino dio energía, ya que De la Fuente pensaba ya enla prórroga, pero dio mucha más felicidad. «Nunca te acostumbras a este tipo de alegrías, es un subidón«, confesaba, recordando el gol decisivo que marcó en la Eurocopa y que sirvió para eliminar a Alemana. «Me he autofastidiado los Sanfermines, pero vale la pena», bromeó el jugador del Arsenal de sus raíces navarras.
«Son los pequeños detalles los que han marcado la diferencia; así lo pensaba y así ha sido. En la primera acción que hemos encontrado por dentro ha venido el gol», reconoció Rodri, instando al equipo a seguir mejorando para aspirar al título. En defensa será díficil mejorar el travajo realizado con los cinco ceros que exhibe Simón para seguir sumenado victorias.
Ninguna parada más hizo el meta del Athletic en la segunda mitad, cuando España ya iba decantando el duelo hacia la otra mitad de campo. No paró porque no hubo ninguna oportunidad de hacerlo. Bernardo Silva, uno de los más pequeños del campo, cabeceó en el centro del área demasiado alto. Así que el cero continuó inalterado, inmóvil, en el casillero de España, sustentada en la fortaleza defensiva. Y el contador se detuvo en los 608 minutos, antes de arrancar de nuevo el próximo viernes.
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