España lleva un año siendo blanco de críticas y amenazas por ser el único país en negarse públicamente a cumplir la senda de gasto en defensa fijada por la OTAN (5% del PIB de aquí a 2035 en defensa y seguridad). El presidente de Estados Unidos ha llegado a amenazar con sanciones y a decir que «España aprenderá» la lección por no gastar suficiente. El canciller alemán, Friedrich Merz, o el secretario general de la Alianza, Mark Rutte, se han sumado a la presión de Washington.
El Gobierno de España intenta cambiar ese relato. Dejar de ser el foco de la atención y fijar un nuevo marco para la cumbre de la OTAN de este martes en Ankara (Turquía): no solo es que España cumpla con lo esencial, sino que hay otros países que lo están haciendo mucho peor. Moncloa espera que, con los datos en la mano, el frente de reproches esté más repartido en la capital turca que el año pasado en La Haya, según fuentes del Gobierno.
«Ojalá todos los aliados de la OTAN cumplieran como España, un socio que cumple lo que dice», ha insistido el ministro de Exteriores, José Manuel Albares, esta mañana en una entrevista en RTVE. «Hay cuatro aliados que no han alcanzado el 2% y hay tres que no han entregado todas las capacidades que ha solicitado la OTAN», ha dicho el ministro. El Ministerio de Exteriores no ha querido concretar qué países son esos. Fuentes del Gobierno conocedoras del último informe de la Alianza aseguran, a preguntas de este diario, que hay al menos un país grande entre los que están incumpliendo esas capacidades, pero descartan dar nombres porque es información confidencial y es la OTAN la que debe hacerlos públicos.
Según el último informe de junio de la organización, nuestro país estaría en el séptimo lugar de los 32 aliados en el cumplimiento de capacidades militares, subrayan las mismas fuentes del Ejecutivo. Esas capacidades militares se refieren al número de tropas, barcos, aviones, defensa aérea o logística identificados, asignados y preparados para ejecutar los planes de defensa de la Alianza. Se realizan enviando informes a Bruselas, realizando entrevistas y compartiendo con los socios todos esos datos.
154% más de gasto con el «gobierno progresista»
El Gobierno se niega a asumir la senda de gasto del 5% porque supondría un aumento de impuestos, un recorte del gasto social o endeudamiento. Apuntan a que otros países que han decidido acelerar drásticamente el gasto ya están sintiendo el aliento de los mercados de deuda por el exceso de déficit o hablando de aumentar la edad de jubilación. Sostienen que el apoyo social para enfrentar a la amenaza de Rusia es clave, y este puede flaquear si supone una degradación sustancial de las condiciones de vida de los ciudadanos.
El Gobierno asegura, además, que el aumento de gasto ha sido drástico. En ocho años de gobierno progresista, subrayan, España ha sido el sexto miembro que más ha aumentado su gasto en defensa. Ha pasado de 11.172 millones de euros de 2018 a 35.419 este año. Un 154% más en términos reales. Gracias a ello, en 2025, España fue el séptimo país que más invirtió en términos reales, todo según fuentes de Moncloa.
El último encuentro entre el secretario general de la OTAN, Mark Rutte, con el presidente norteamericano, Donald Trump, en la Casa Blanca el pasado 29 de junio. / Daniel Torok/White House / Zuma / Europa Press
El resto de los argumentos son más habituales. Que España es un socio fiable, que está en el podio en número de soldados desplegados en misiones de la OTAN (hasta 4.500, si se incluyen las de mandato de la UE) y que tiene la fórmula para aportar lo que pida la Alianza sin excederse en el gasto, algo que ha rechazado públicamente Mark Rutte.
El Gobierno asegura que con la cuestión del gasto de la OTAN, a España le ha pasado como con su política sobre Gaza o Irán: llegan antes, son los primeros, reciben críticas. Pero luego, poco a poco, otros se van subiendo al carro. El sintagma es: no estamos solos, solo llegamos antes. Este martes se verá si este argumento convence a sus socios y, especialmente, al presidente Donald Trump y su escudero, Mark Rutte.
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