«Titánica no borrable» es el título de un proyecto creativo difícil de acotar. Lleva la firma de Ana Madera, una artista que tampoco es sencillo etiquetar. Es actriz, poeta, también es guionista y editora, si viene al caso, y firma la instalación que hasta el 30 de agosto se puede visitar en la Casa de las Artes de Bueño, en Ribera de Arriba, comisariada por Adolfo Manzano y creada específicamente para ese espacio a partir de sus poemas. Este jueves, a las 18.30 horas, Ana Madera protagonizará una acción poética, interpretando sus versos, de forma similar a como ya hizo en la inauguración.
En 2025 Ana Madera (Oviedo, 2000) publicó su primer poemario, Cómo vas a abandonar todo el cuerpo de algo, en Aliar Ediciones. Había estudiado en la Escuela Superior de Arte Dramático del Principado, la ESAD, y siguió formándose en Madrid en guion para cine y televisión y en interpretación ante la cámara. Pronto salió a la escena pública: debutó en el Festival Internacional de Teatro Clásico de Almagro, formó parte del reparto de la zarzuela «María Moliner» en su estreno en Oviedo, hizo una residencia con la compañía «Margen», trabajó en el espacio «El igualatorio» emitido por la TPA y ha aparecido en videoclips de grupos asturianos. Mientras escribía y escribía versos.
Publicado su primer poemario, continuó por el segundo. Ese que está acabado, pero aún no publicado, ha adquirido una nueva dimensión y formas muy diversas en el espacio expositivo de Bueño.
Es, para empezar, una obra autobiográfica, que documenta de forma poética la evolución de una relación sentimental con Costa Rica como escenario principal. Los versos los escribió a lo largo del otoño pasado, la instalación se ha completado, a contra reloj, en un mes. Se trata, explica, de «un desarrollo expandido. Las palabras dejan de estar en el papel y se convierten en algo físico, espacial». Así ha trazado un «recorrido por los distintos estadios del enamoramiento», en la literatura y en su volcado en la instalación que presenta en Bueño, con sus poemas reproducidos por toda la Casa de las Artes, en el interior y también en el exterior, con diversas producciones audiovisuales y sonora y piezas tridimensionales. En el fondo, cuenta, subyace «la preocupación por la pérdida de identidad en el cuerpo del otro» y el miedo a caer en ese «abismo».
Paso a paso, estancia a estancia, la Casa se convierte en una metáfora del proceso amoroso. Primero el deseo, luego la fusión de los cuerpos, el sexo, la calma, el propio reflejo y el impulso de recomponerse. El paseo empieza con la alusión a una canción y termina, precisamente, con esa canción, registrada en vídeo e interpretada por Vincent Rocco, el otro protagonista de la historia de Ana Madera.
Ana Madera es la primera invitada al programa de creación artística «Generación Hulla», promovido por el Ayuntamiento de Ribera de Arriba para dar visibilidad a jóvenes creadoras asturianas, de menos de 30 años.
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