Egipto ya está en octavos de final del Mundial después de superar a Australia en una agónica tanda de penaltis. Los faraones, que dominaron buena parte del encuentro pero dejaron crecer a su rival tras el descanso, sobrevivieron a un duelo de máxima exigencia para firmar una clasificación histórica, la primera de su historia en una eliminatoria mundialista.
Australia avisó primero con un potente disparo de Volpato que se estrelló en el larguero, pero el conjunto africano no perdió la calma. Se adueñó del balón, moviéndolo con paciencia ante un rival muy replegado, hasta encontrar el premio. En el minuto 12, un gran centro al segundo palo encontró la cabeza de Emam, que firmó el 0-1 con un remate impecable.
El gol obligó a los ‘Socceroos’ a modificar su planteamiento. Adelantaron líneas y comenzaron a presionar con mayor agresividad, aunque les costó generar ocasiones claras antes del descanso. Egipto, muy cómodo con el balón y ordenado sin él, dio la sensación de tener el partido bajo control.
Nada más reanudarse el encuentro, Marmoush estuvo cerca de ampliar la ventaja con un disparo que se marchó por muy poco. Sin embargo, cuando mejor parecía estar el conjunto egipcio, llegó el empate australiano. Un centro de O’Neill acabó convirtiéndose en un desafortunado gol en propia puerta de Hamdy, que desvió el balón a su portería intentando despejar.
El tanto cambió por completo el guion. Australia ganó confianza, Volpato asumió galones en ataque y los oceánicos comenzaron a instalarse cada vez más cerca del área rival. Egipto, por el contrario, perdió fluidez y pasó demasiados minutos defendiendo. Aun así, los faraones reaccionaron en el tramo final y rozaron el triunfo en el descuento con varias ocasiones clarísimas. Beach apareció con una intervención espectacular antes de que Souttar evitara sobre la línea el tanto de Hassan tras una gran acción de Salah.
La prórroga fue un ejercicio de resistencia. Egipto llevó el peso del juego casi de principio a fin, mientras Australia renunció prácticamente a atacar y apostó por sobrevivir hasta la tanda. Salah tuvo una ocasión inmejorable nada más comenzar el tiempo extra y Souttar volvió a convertirse en un muro desviando dos remates decisivos. Incluso los australianos cambiaron de portero en el minuto 119, dando entrada a Maty Ryan pensando exclusivamente en los penaltis.
Pero la estrategia no funcionó. Souttar, héroe durante el partido, abrió la tanda enviando su lanzamiento por encima del larguero. Egipto no falló ninguno de sus cuatro disparos —Saber, Rabia, Salah y Abdelmaguid marcaron con sangre fría— y aprovechó también el fallo de Harrington, cuyo remate golpeó el travesaño. La selección más laureada de África escribió así una nueva página en su historia y sigue soñando en este Mundial













