Un hallazgo inesperado durante un paseo por Sevilla
Andrés paseaba por una calle de Sevilla cuando se fijó en un cuadro que varios jóvenes estaban manipulando. Según relató en Espejo Público, finalmente lo dejaron apoyado junto a un contenedor y se marcharon.
Fue entonces cuando decidió recogerlo.
“A mí lo que me gustó fue el marco”, explicó entre risas durante su intervención por videollamada, en la que apareció caracterizado con su alter ego, Lola Montiel.
El turista trasladó el cuadro hasta el hotel donde se alojaba. Le llamó la atención que estuviera muy protegido y envuelto entre numerosos cristales, por lo que decidió fotografiarlo antes de manipularlo.
La inteligencia artificial dio la primera pista
Ya en el hotel, Andrés envió la imagen a una herramienta de inteligencia artificial para obtener más información sobre la obra.
La respuesta le dejó completamente sorprendido: la IA apuntaba a que el cuadro podía tener un valor muy elevado.
Al revisar con más detenimiento la fotografía, también advirtió una firma atribuida a Joaquín Sorolla, lo que aumentó todavía más sus sospechas.
Ante la magnitud del hallazgo, decidió contactar con una sala de subastas especializada enviándoles varias imágenes del lienzo.
La sala de subastas confirmó la autenticidad
La respuesta llegó casi de inmediato.
Desde la sala de subastas se pusieron en contacto con él para comunicarle que, tras una primera valoración, todo apuntaba a que el cuadro era auténtico.
Sin embargo, la historia dio un nuevo giro.
La obra figuraba como robada
Durante el programa, la abogada Beatriz de Vicente explicó que las casas de subastas están obligadas a comprobar si las obras que reciben para su tasación figuran en bases de datos de piezas denunciadas como robadas.
Preguntado por este extremo, Andrés aseguró que nadie le advirtió de esa circunstancia.
Según cree, la denuncia todavía no había sido incorporada cuando envió las primeras fotografías para su valoración.
En cuanto supo que el cuadro estaba siendo buscado, fue él mismo quien avisó a la Policía.
Un traslado lleno de incógnitas
Según trascendió en el programa, los propietarios del cuadro aseguraron que estaban realizando un traslado con varios enseres cuando, en un momento determinado, dejaron el lienzo apoyado en la calle y se marcharon.
Una explicación que ha generado dudas debido al elevado valor de la obra.
Las primeras estimaciones sitúan el precio del cuadro entre 40.000 y 130.000 euros, una cifra que convierte el hallazgo de este turista murciano en una de las historias más sorprendentes de los últimos días.














