El operativo arqueológico para extraer la última parte del pecio de Ses Fontanelles culminó «según lo previsto, sin contratiempos», en palabras del codirector de Arqueomallornauta. Pero además, la excavación previa del perímetro del barco durante estos meses deparó múltiples hallazgos. En la campaña subacuática a dos metros de profundidad enfrente de la playa, «hubo una sorpresa mayúscula, ya que es una pieza muy extraña de encontrar», dijo Miquel Àngel Cau sobre las velas de la embarcación romana. «Se encontraban en el lado de babor y parcialmente debajo del casco, y quedaron atrapadas cuando se hundió. Hemos podido estudiar cómo estaban hechas: con tela de lino cosida y luego reforzada con cuerdas más pequeñas para darle consistencia y estructura. Es un hallazgo realmente excepcional», remarcó el experto.
De la joya sumergida también extrajeron más ánforas enteras, que se suman al centenar de la campaña efectuada en 2022, así como cerámicas norteafricanas, vajillas decoradas, ollas de cocina, cestas de fibra vegetal muy bien conservadas, casi intactas, cuatro anclas del barco y restos de fauna, como la cabeza de un équido y un hueso que parece de un buitre, enumeró sobre las nuevas piezas del «espectacular yacimiento», el más importante del Mediterráneo occidental.
Estos variados materiales serán analizados a partir de ahora en «una etapa muy apasionante, una labor por parte de los arqueólogos que normalmente no se ve, la del laboratorio, para estudiar y poder contextualizarlos», avanzó sobre un trabajo que permitirá conocer mejor la historia del barco. Los participantes en el extraordinario proyecto Arqueomallornauta son el Consell de Mallorca junto a las universidades de les Illes Balears, Barcelona y Cádiz, además de la colaboración del Centro de Buceo de la Armada.
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