La vivienda se ha consolidado como uno de los principales problemas sociales y económicos en España, según advierte el Banco de España en su último informe anual, en el que analiza la evolución del esfuerzo que deben realizar los hogares para acceder a una vivienda en propiedad.
El organismo que dirige José Luis Escrivá señala que esta presión sobre el mercado inmobiliario se ha intensificado de forma notable en las últimas décadas, situando a España en una posición claramente más desfavorable que la media europea.
España, muy por encima de Europa en esfuerzo para comprar vivienda
Según el informe, la relación entre precios de vivienda y renta disponible ha evolucionado de forma muy desigual entre países. En el caso de España, el indicador se sitúa en 188,6 puntos en 2025, frente a los 110 de la Eurozona o los 60,7 puntos de Alemania, donde el esfuerzo para acceder a una vivienda incluso ha disminuido.
Esto refleja que, mientras la renta de los hogares españoles ha crecido de forma moderada, el precio de la vivienda lo ha hecho a un ritmo mucho mayor durante las últimas cuatro décadas.
La vivienda crece mucho más rápido que los ingresos
El Banco de España subraya que, desde 1980, los ingresos de los hogares se han multiplicado por 1,8, mientras que el precio de la vivienda en propiedad lo ha hecho por 3,5. Esto ha provocado un aumento progresivo de la dificultad para acceder a una vivienda, especialmente en comparación con otros países europeos, donde la brecha entre renta y precios ha sido menor.
Un problema común en Europa, pero más intenso en España
El informe reconoce que el encarecimiento de la vivienda es una tendencia generalizada en Europa, pero destaca que el caso español es más acusado. Francia e Italia presentan incrementos más moderados, mientras que países como Estados Unidos o la media de la OCDE también registran subidas, aunque sin la misma intensidad relativa que España.
Además, el Banco de España recuerda otro factor estructural: el escaso peso de la vivienda social, que en España apenas representa alrededor del 2% del parque total, frente al 10,5% de media en la UE o el 25% en países como Países Bajos o Austria.
El organismo también apunta a un problema de fondo: la falta de oferta. En los últimos años, España arrastra un déficit estimado de 750.000 viviendas, lo que dificulta una corrección a la baja de los precios en el corto plazo. A ello se suma el crecimiento de la demanda, un contexto que, según los expertos, hace complicado que el mercado experimente descensos significativos de precios en el futuro inmediato.













