Cuando hace un año el Ayuntamiento decidió retirar el murete de la Playa de Palma para evitar que los turistas lo utilizaran como barra de bar, no tuvo en cuenta que sin ese tope la arena también cambiaría de lugar, como así sucedió, invadiendo el paseo, los parterres, la calzada y hasta los comercios de primera línea , como si el arenal hubiera decidido expandir su superficie aprovechando la oportunidad brindada por Cort.
La rectificación municipal de aquella decisión es un nuevo muro de hormigón de 1.600 metros de longitud que se empezó a construir en abril y al que se le ha echado la temporada turística encima, obligando a los visitantes, que ya llenan la Playa de Palma, a convivir con las obras en primera línea durante sus vacaciones, trabajos que incluyen también tareas de pavimentación para ajustar el nuevo muro con el paseo, así como con la instalación de alguna de las nuevas farolas que quedan pendientes.
Quedan todavía 300 metros para terminar el recorrido de hormigón, en el entorno del barrio de las Maravillas, cuya plaza también está en obras. En ese espacio sin muro, la arena se adentra en el paseo hasta los dos metros y llega a invadir los parterres, abrasados por la sequedad.
A falta de murete para colocar sus copas grupos numerosos de turistas en bañador montan toldos improvisados en la parte posterior de la playa para beber y escuchar música a todo volumen o se apiñan en los lugares donde el murete no fue derribado, principalmente en los accesos con rampa. Cada cien metros hay pequeños contenedores de basura amarillos, azules y marrones enterrados en la arena, dando una imagen de improvisación de los servicios de playa.
En las zonas en obras, valladas y con precintos de plástico para seguridad de los bañistas , un camión grúa de la empresa Vopsa descarga bloques de hormigón de unos tres metros cada uno, que los técnicos van alineando con paciencia bajo un sol de justicia. Algunos turistas que toman el sol en tumbonas cercanas se entretienen con las obras y las descargas de los enormes bloques de hormigón, mientras un grupo más juvenil pasa por la zona cantando en voz alta como un coro desafinado, todos con sus bebidas en mano.
Miguel Vicens
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Operarios descargan uno de los módulos de hormigón que conforman el nuevo murete

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Vallas y precintos en las zonas de obras

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