Comedias


Hay ganas de hacer reír en la dramaturgia balear, y talento, por supuesto, para conseguirlo. Ante los tiempos convulsos que corren (¿Y cuándo no lo fueron?) apelemos al humor, a la caricatura, al surrealismo que te arranca el suspiro, la mueca, la carcajada, incluso. Y además hay intérpretes especialmente dotados para exprimir esas ideas, para ejecutarlas con eficacia. Mariona Hauf, licenciada hace unos pocos años en la Escola d’Art Dramàtic de les Illes (Esadib) es una de ellas y viene de estrenar en el último mes dos producciones muy diversas –en presupuesto, intención y contenido– pero pensadas ambas para convocar la risa. El montaje modesto es Estranyes visites, una prolongación de otro que estrenaron hace años Cata Rosell y Álex Tejedor; una suerte de Teatre de Barra alargado y dirigido por Javier Matesanz. Aquí, Hauf comparte escena con otro de los buenos, Joan Manel Vadell, formando un peculiar dúo que coincide en un peculiar hogar donde ocurren cosas peculiares. Tres historias, varios giros, más o menos inesperados, y público encantado. Se representó en un hotel de Blanquerna (Palma) y va a girar por espacios no convencionales, no escénicos necesariamente, vaya.

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