El verano ha empezado con mucha fuerza en Mallorca. La primera ola de calor del año ha dejado este domingo una ciudad pendiente de la sombra, el agua y las temperaturas extremas. En el centro de Palma, turistas y residentes recorrían las calles buscando refugio del sol, mientras la mayoría de playas se han llenado de bañistas en busca de un respiro frente a unas termómetros que han llegado a rebasar los 40 grados en la capital.
Dos cruceros han atracado esta mañana en el puerto de Palma y han llenado el centro de turistas, que han sido víctimas del sofocante calor. En las calles comerciales como Sant Miquel o Olmos, los visitantes aceleraban el paso entre una sombra y otra y muchos acababan refugiándose en tiendas y cafeterías climatizadas. Los vecinos tampoco se han librado: «He salido cinco minutos a hacer un recado y ya estoy sudando», comentaba una mujer mientras buscaba un lugar donde resguardarse.
Las terrazas también reflejaban la situación: las mesas protegidas por toldos o árboles estaban mucho más llenas que las que han quedado expuestas al sol. «Hoy la sombra vale oro», resumía una clienta en una cafetería en la plaza de España.
En el Parc de Ses Estacions, uno de los espacios habituales de encuentro en los días más calurosos, había grupos de personas refugiándose bajo los árboles. Sin embargo, los chorros de agua, que suelen convertirse en un atractivo para los más pequeños, estaban apagados: «Hoy hacían mucha falta», comentaba una familia paseando. «Sabíamos que haría calor, pero no nos esperábamos estas temperaturas», ha añadido la madre.
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