Brasil goleó a Haití con la facilidad esperada entre dos selecciones a las que les une una corriente de simpatía histórica pero que a nivel futbolístico no pueden estar más alejadas. 3-0 con Matheus Cunha firmando un doblete y Vinicius completando un resultado que sitúa a Brasil como primera de su grupo después de la victoria de Marruecos por la mínima ante Escocia (1-0).
Pero pierde Brasil a uno de sus futbolistas más importantes y que estaba siendo uno de los destacados de la canarinha. El azulgrana Raphinha pidió el cambio en el minuto 39 del partido tras sentir unas molestias en el muslo derecho. Su gesto de preocupación provocó la reacción inmediata de sus compañeros que sabían lo mal que lo ha pasado esta temporada el brasileño por las lesiones musculares. La acción se produjo poco antes del descanso. El extremo notó un pinchazo en el muslo y se tiró al suelo. Marquinhos avisó al banquillo, la cara de su amigo reflejaba angustia. Tendrán que esperar a pruebas médicas para ver si se trata una simple sobrecarga o una lesión muscular más grave.
Brasil y Haití son selecciones hermanas desde que en el 2004, la canarinha de Ronaldo, Ronaldinho o Roberto Carlos, la pentacampeona, viajase a Haití en un acción por la paz. En aquella ocasión, Brasil firmó un 6-0 pero lo más importante, se hermanó con el pueblo haitiano de por vida.
La Brasil de Ancelotti se quedó justo a la mitad de ese resultado, un 3-0 cocinado en la primera mitad, ante una Haití que bastante hacía intentando defenderse con una línea de cinco defensas que sirvió para contener el juego brasileño apenas 20 minutos. Matheus Cunha olfateó un balón que había quedado muerto en el área pequeña tras un balón centrado de Vinicius para marcar su primer gol de la noche. Raphinha había visto como le anulaban un gol y seguía insistiendo pero fue de nuevo Cunha que definió con la zurda y por la escuadra un balón filtrado por Vini. Un auténtico golazo de la nueva Brasil, la que busca el balón en profundidad para aprovechar la libertad de sus jugadores más creativos. Ya con el tiempo agotándose, el crack madridista recibía una asistencia maravillosa de Paquetá para definir como sólo lo hacen los futbolistas distintos, decisivos, diferenciales.
Brasil es Vinicius. Nadie cuestiona el liderazgo del madridista porque está bendecido por Ancelotti. Ha conseguido que recupere el gol, la alegría y que además se haga responsable del esquema táctico que cree Carletto necesitará para seguir avanzando en el Mundial. Vinicius se siente capitán a la espera de que Neymar pueda estar recuperado. No está siendo fácil para Ney que ayer recibía las críticas del presidente Lula que se mofó diciendo que estaba “teletrabajando”. Enemigos irreconciliables.
Sin Raphinha en el campo, el partido se apagó tanto que incluso Alisson tuvo que lucirse a la salida de un córner. Endrick debutaba en el Mundial en sustitución de Cunha, también entraba Martinelli por Paquetá en una clara decisión de Ancelotti por preservar a dos de sus mejores futbolistas. Douglas tuvo una ocasión clara que se fue alta para despertar a una afición brasileña entregada a una Brasil más efectiva que brillante. Más goles que juego y con la pena de Raphinha.















