El verano no suele ser la estación más cómoda para hacer senderismo en la provincia de Alicante. Las altas temperaturas, el sol intenso y la falta de sombra en muchos caminos obligan a los aficionados a tomarse un descanso, madrugar mucho o reservar las rutas de interior para otra época del año. En julio y agosto, caminar por la montaña en las horas centrales del día puede convertirse en una experiencia dura, especialmente cuando no hay fuentes, arbolado o refugios naturales.
Por eso, muchos senderistas buscan alternativas junto al mar. Los recorridos costeros ofrecen algo que en verano se agradece especialmente: brisa marina, vistas abiertas y la posibilidad de combinar caminata y baño. No eliminan el calor, pero sí permiten disfrutar de una ruta de otra manera, con paradas para refrescarse y con el Mediterráneo como compañero de camino. En Alicante, una de las propuestas más espectaculares para quienes buscan ese equilibrio entre senderismo y cala paradisíaca está en El Poble Nou de Benitatxell.
Ruta entre calas paradisiacas
La ruta que une Cala Moraig con Cala Llebeig es uno de los senderos costeros más atractivos de la Marina Alta. El recorrido comienza en el entorno de Cala del Moraig, en Benitatxell, y avanza por la llamada Ruta de los Acantilados hasta llegar a Cala Llebeig, un rincón escondido y sin acceso por carretera que conserva un encanto muy especial. La distancia aproximada es de 2,3 kilómetros solo ida y puede completarse en unos 45 minutos, aunque lo normal es tardar más si se hacen fotos, se observan las cuevas o se para a contemplar las vistas. La ruta está señalizada, pero no debe confundirse con un simple paseo marítimo: discurre por terreno irregular, junto a acantilados y con tramos que exigen atención.
Vistas al mar
El principal atractivo del camino es su paisaje. A lo largo del sendero aparecen paredes verticales, oquedades en la roca, miradores naturales y vistas constantes al azul del Mediterráneo. En varios puntos se aprecian antiguas cuevas construidas aprovechando los huecos naturales del acantilado. Durante años sirvieron como refugio para pescadores y agricultores de Benitatxell, que las utilizaban para resguardarse del sol, la lluvia o el viento. También forman parte de la memoria del contrabando en la zona, ya que algunas de estas cavidades fueron utilizadas para ocultarse mientras llegaban embarcaciones cargadas de tabaco, telas, medias de seda o mantones de Manila.
Cueva del Contrabandista
Uno de los puntos más evocadores del recorrido es la conocida como Cueva del Contrabandista, nombre que resume bien el carácter histórico de este tramo de costa.
Una imagen de la Cova del Arcs, en cala Moraig (Benitatxell). / Carmen Tomàs
El final del recorrido es Cala Llebeig, una pequeña cala de cantos y aguas transparentes que parece escondida entre los acantilados. Su aislamiento es parte de su atractivo: no se puede llegar en coche, por lo que el acceso se realiza caminando o desde el mar. Antes de alcanzar la cala aparece el cruce con el Barranc de la Viuda, una vía alternativa que permite llegar desde la zona de Moraira, aunque muchos senderistas prefieren el itinerario desde Moraig porque ofrece vistas más espectaculares y un acceso más directo desde el aparcamiento. En la cala llaman la atención sus casitas blancas, antiguamente vinculadas a carabineros y después a la Guardia Civil para la vigilancia de la costa. Ese pequeño conjunto construido, junto con las cuevas y el agua cristalina, da a Llebeig un aire casi detenido en el tiempo.
Ruta
Para empezar la ruta, lo habitual es dejar el coche en el aparcamiento habilitado en la zona de Cala Moraig, antes de bajar hacia la cala, y buscar el inicio del sendero en la carretera que sube hacia Cumbre del Sol. A pocos metros aparece la señalización del itinerario. Conviene tener en cuenta que el acceso y estacionamiento en Cala Moraig están regulados en temporada alta: los vehículos que permanezcan más de 20 minutos en la zona necesitan autorización diaria, y el aparcamiento de visitantes es de pago, con reserva recomendada en la web oficial de Cala Moraig.
Consejos
Aunque la ruta es corta, no hay que infravalorarla, especialmente en verano. La dificultad se suele considerar media por el tipo de terreno, la exposición al sol y la presencia de acantilados. Es imprescindible llevar buen calzado (deja las chanclas en la mochila), agua suficiente, gorra, protección solar y evitar las horas centrales del día. También conviene llevar escarpines si se quiere bañar en Cala Llebeig o en Cala Moraig, porque el acceso al agua es rocoso. La mejor forma de disfrutarla es salir temprano, caminar sin prisa, respetar el sendero y no dejar residuos. Cala Moraig y Cala Llebeig son dos de los rincones más bonitos de Alicante, pero precisamente por eso necesitan una visita responsable: la recompensa es una ruta breve e intensa, con el mar a un lado y una cala escondida como destino final.
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