Quéjate

Quéjate del calor. Saluda a alguien y no le preguntes cómo está. Lo importante es lo mal que tú llevas la temperatura y esta humedad pegajosa. Seguro que nadie sufre como tú. Echa pestes al entrar en el centro comercial. Laméntate del frío inmisericorde y díselo al guarda de seguridad que vigila los accesos. Como si a él le importara tu opinión. Como si no tuviera ya que soportar a mil tipos parecidos a ti.

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