Marcó tres goles Leo Messi, dos anotaron Erling Haaland y Kylian Mpappé y otros dos se apuntó Harry Kane, que se unió, para no ser menos, a la exhibición de los nueves más reputados del torneo. Sólo falló Cristiano Ronaldo. A Inglaterra no le bastó el doblete de su capitán y tuvieron que socorrerle para blindar la victoria en un formidable pulso con Croacia, que igualó dos veces la desventaja y pudo hacerlo una tercera, pero lo evitó Jordan Pickford, primero, y Marcus Rashford, después.
Redentor infinidad de veces de su selección, Luka Modric cometió el error de cometer el penalti que transformó Kane en segunda instancia para abrir el marcador. El primer intento lo desvió Dominik Livakovic, el portero que no jugó en el Girona, pero tenía los dos pies fuera de la línea y dos croatas habían entrado en el área. Demasiadas ilegalidades.
La presión adelantada de Croacia fue un amago inicial. No se repitió, tal vez porque viera su inefectividad. Un córner regalado fue el único botín que obtuvo y no valía la pena descuidarse atrás. Con el marcador en contra, no tuvo más remedio que apropiarse del balón.
Petar Musa remata con libertad en el área Inglaterra para establecer el 2-2 en el marcador. / STACY REVERE / Getty Images via AFP
Vivos por Livakovic
A Inglaterra le faltan años de hábito para ser un equipo ducho en rasear de área a área. Sólo había dos discípulos de Pep Guardiola y eran defensas: John Stones y Nico O’Reilly. Una pérdida absurda facilitó un ataque rápido que culminó Martin Baturina con un trallazo cruzado. Luego se entonaron.
Sí tiene Inglaterra el ceremonial del balón parado que nadie ejecuta tan bien como Declan Rice. Ni nadie remata tan bien como Kane. Aunque la estadística lo desmintió: Livakovic se lo paró todo cuando Inglaterra se desató en la segunda mitad, envalentonada con el gol de Bellingham nada más comenzar la segunda mitad. Un huracán que se llevó por delante a Modric. El capitán fue el primer relevado en las filas balcánicas y el equipo notó su marcha. A mejor.

Marcus Rashford celebra con Jordan Henderson después de marcar el 4-2 a Croacia. / MICHAEL STEELE / Getty Images via AFP
Thomas Tuchel tuvo a bien cambiar a Anthony Gordon por Marcus Rashford efectuando el relevo inverso tramado por el Barça para la próxima campaña. Gordon fue un espectro que no tocó el balón y Rashford selló el triunfo cuando Croacia amenazaba con el tercer empate. Si estaba viva a aquellas alturas era gracias a Livakovic, que evitó una goleada.
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