León XIV, entre los migrantes y el turismo

Al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios. La visita del papa León XIV a Arguineguín, pese a lo que se había escrito de la distancia de Pedro Sánchez con la crisis migratoria, ha resultado un escenario favorable para el presidente del Gobierno y, a su vez, por añadidura y por jugar en casa, para el ministro Ángel Víctor Torres. Así como otros altos cargos pasaron desapercibidos entre la multitud, Sánchez salió del puerto de Arguineguín como una estrella deportiva o musical. Aclamado, vitoreado, reclamado para hacerse selfis a cada paso. Sonriente, cercano, accesible, sin protocolos ni distancias con los migrantes ni con los moganeros, voluntarios o familias, buscaban un saludo y una foto con Sánchez. Mogán no es Madrid. Aunque no faltan quienes consideran que los socialistas había convocado brigadas de aclamación espontánea, como hacía Napoleón cuando entraba en París.

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