Pablo Bustinduy es ministro del Gobierno de España en un momento en el que la legislatura está en duda y lo es, además, vinculado a Movimiento Sumar, el partido fundado por Yolanda Díaz que se encuentra en una crisis interna descomunal, con dimisión de la número dos del partido acusando a la líder de la formación de prácticas cercanas al acoso laboral y, además, acusando de «fraude» en la elección de la dirección en la Comunidad Valenciana (algo que sus líderes rechazan, recordando que la Comisión de Garantías estatal ya analizó el asunto).
La combinación de elementos podrían hacerlo para Compromís una persona ante la que, mejor, guardar espacio, dejar cierto margen de seguridad; más si se tiene en cuenta que los valencianistas están en la mayoría de la investidura de Pedro Sánchez sin formar parte del Ejecutivo, están en el grupo parlamentario Sumar pero solo con uno de sus dos diputados y tienen pendiente decidir si va con otras formaciones de izquierdas (y cuáles). Sin embargo, este miércoles, Compromís, y más en concreto, dirigentes de Més, la pata más nacionalista, la que suele ser más reacia a las alianzas con partidos estatales, ha ejercido de cicerone en su paso por tierras valencainas.
Primero en una visita a Sueca por el etiquetado del arroz y después en una reunión con los sindicatos educativos en Valencia, Bustinduy ha coincidido primero con el eurodiputado Vicent Marzà, el síndic en las Corts, Joan Baldoví, y la diputada y coportavoz de Verds, Paula Espinosa, y después con la portavoz en Valencia, Papi Robles. En ambos casos la sintonía ha sido palpable, algo que viene siendo una constante en el caso del ministro, con el que fuentes de la formación destacan una «afinidad» especial, más que respecto a otros dirigentes del mismo ámbito, pero rechazando una lectura política más allá.
Hay quienes consideran que el hecho de que Bustinduy se haya descartado para liderar el espacio surgido de Sumar ayuda a evitar que este tipo de encuentros tengan interpretaciones políticas extra a las cuestiones concretas del ministerio donde hay concordancia de intereses. Y eso que la legislatura empezó con un roce entre los valencianistas (en concreto, la parte de Iniciativa) y el dirigente de Sumar al nombrar como directora general del Imserso a un ex alto cargo del Botànic con militancia en la pata ecosocialista, Irene Gavidia, sin acuerdo con Compromís y obligando a revocar el proceso.
Marza, Bustinduy, Espinosa y Baldovi, este miércoles en su visita en Sueca. / Levante-EMV
Pese a ello, Bustinduy estuvo hace menos de dos meses en Valencia junto a Mónica Oltra, fundadora del partido, en un acto en Orriols mostrando su esperanza por una unión de las izquierdas. Esta vez no han coincidido en público, pero el ministro sí se ha pronunciado sobre el acto que prevé reunir a la exvicepresidenta con Gabriel Rufián el próximo 19 de junio. «Tiene una pinta interesantísima, ojalá pudiera asistir«, ha indicado considerando a ambos como «referentes para muchísima gente a lo largo y ancho del Estado».
Más complicado
Toda la sintonía mostrada con el ministro de Derechos Sociales no se traslada hacia Movimiento Sumar, el partido instrumental sobre el que se aunó la candidatura de las elecciones de julio de 2023. La crisis en la formación, con dimisión de la secretaria de Organización y acusaciones de presiones internas entre cargos y hasta «fraude» en la elección de la coordinadora valenciana, ha provocado que Compromís añada distancias hacia la marca magenta en un momento en el que la coalición ha de decidir cómo afrontar sus alianzas para los siguientes procesos electorales.
Previamente la situación no era sencilla y había muchas dudas respecto a esa alianza dado el poco peso de la federación de Sumar en la Comunitat Valenciana, las dudas en una parte de Compromís a pactar con partidos estatales, la vinculación que puedan tener respecto al Gobierno central o incluso las posibles reticencias que tenga otro de los posibles actores en la ecuación, Podem, reactivo al partido que fundó Yolanda Díaz; pero el vendaval interno complica más las cosas.
Y mientras tanto, en Sumar País Valencià llaman a estar «centrados» en los «problemas de la gente» y no en las «guerras por los liderazgos que no son exclusivas de Sumar». Su hoja de ruta, aseguran, se mantiene en su despliegue territorial y en plantear una candidatura unitaria con la «posibilidad real de acabar con los gobiernos de PP y Vox». Fuentes de la dirección, además, niegan la acusación de fraude en su elección, recuerdan que hay una resolución de la Comisión de Garantías estatal que avaló el proceso y califica de «indecente» y «mentira» la referencia en la cara: «Pasa de la crítica política a la calumnia».
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