El prestigioso musicólogo Álvaro Torrente, catedrático de la Universidad Complutense de Madrid, ofrecerá este viernes en Ferrol la conferencia “Cómo suenan las emociones”. El acto, organizado por la Filarmónica Ferrolana para cerrar su temporada número 77, tendrá lugar en el Centro Cultural Torrente Ballester, que lleva el nombre de su padre, el célebre escritor Gonzalo Torrente Ballester, a partir de las 19 horas.
En su investigación, Torrente se aproxima a cómo pensaba un compositor del siglo XVIII. Explica que el sistema de clasificación de las emociones vigente en la época era el que expuso Descartes en su libro “Las pasiones del alma”. “Más que psicología, estamos haciendo historia de la psicología y, sobre todo, historia cultural”, aclara el musicólogo.
La ira, la emoción más frecuente
El estudio de Torrente, que abarca más de 500 óperas del siglo XVIII, revela que la emoción más representada es la ira. Según explica, esto se debe a que “las óperas casi siempre narran conflictos”, y la ira es una respuesta habitual al perjuicio, sobre todo en personajes masculinos de la nobleza o la realeza.
La segunda pasión más presente es la piedad, que describe, siguiendo a Descartes, como “una mezcla entre amor y tristeza”. Torrente contrapone ambas reacciones ante una situación negativa: “La ira es una reacción de afirmación, la piedad es más contenida y un sentimiento de empatía hacia lo que está ocurriendo”.
En cambio, el análisis desvela que hay poquísimas arias de alegría. La razón es que la alegría en la ópera suele reservarse para el final de la obra, y habitualmente “no se expresa en un aria, sino que se expresa en un coro en el que cantan todos los personajes”.
Originalidad frente a lugares comunes
Una de las mayores sorpresas de su investigación ha sido constatar la gran variedad y originalidad de los casi 300 compositores analizados. A pesar de la creencia popular, no todo eran fórmulas. “Los compositores, independientemente de que quieran expresar una emoción, buscan una manera original y personal de hacerlo”, afirma Torrente.
Aunque algunos recursos del siglo XVIII puedan sonar hoy a “lugares comunes”, Torrente señala que “algunos de los recursos básicos no han cambiado tanto” y por eso nos sigue emocionando la música de Mozart o Handel. La alegría se asocia a un tempo allegro, la tristeza a un ritmo pausado, y la ira a un pulso acelerado y grandes saltos vocales.
Regreso a las raíces de su afición
Para Álvaro Torrente, volver a Ferrol para hablar de su investigación le hace una “ilusión diferente”, ya que habitualmente sus visitas estaban relacionadas con actos sobre su padre. “Me siento muy honrado por la invitación de la Filarmónica”, ha asegurado.
El musicólogo ha confesado que las raíces de su interés por la música clásica “también están en Ferrol”. Fue en la ciudad donde empezó a escuchar ópera gracias a la “magnífica colección de discos” de su padre, cuya propia afición nació en el Teatro Jofre.






